Vuelos: El Rock como narración histórica contra el olvido

Bersuit Vergarabat

La historia es una pesadilla de la que trato de despertarme

James Joyce, Ulises

I

«En 1977, siendo Teniente de navío, estando destinado en la Escuela de Mecánica, con dependencia operativa del Primer Cuerpo del Ejército, siendo usted el Comandante en Jefe y en cumplimiento de órdenes impartidas por el Poder Ejecutivo, cuya titularidad usted ejercía, participé de dos traslados aéreos, el primero con 13 subversivos a bordo de un Skyvan de la Prefectura, y el otro con 17 terroristas en un Electra de la Aviación Naval. Se les dijo que serían evacuados a un penal del sur y por ello debían ser vacunados. Recibieron una primera dosis de anestesia, la que sería reforzada por otra mayor en vuelo. Finalmente, en ambos casos fueron arrojados desnudos a aguas del Atlántico Sur desde los aviones en vuelo. Personalmente nunca pude superar el shock que me produjo el cumplimiento de esta orden, pues pese a estar en plena guerra sucia, el método de ejecución del enemigo me pareció poco ético para ser empleado por militares, pero creí que encontraría en usted el oportuno reconocimiento público de su responsabilidad en los hechos

Esta fue la denuncia que el capitán de corbeta Adolfo Scilingo presentó ante la Justicia argentina para desenmascarar el crimen del jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante Enrique Molina Pico y que había sido encubierto por largo tiempo. Se daba así una ruptura del pacto de silencio que se había orquestado para que lo ocurrido en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) jamás saliese a la luz pública; Scilingo revela que los prisioneros en la ESMA fueron arrojados vivos al mar por orden de las autoridades superiores de la Armada y exige que se informe a la ciudadanía. El capitán Scilingo había exigido que Molina Pico «informara a la ciudadanía y en especial a los señores senadores, cuáles fueron los métodos que la Superioridad ordenó emplear para detener, interrogar y eliminar al enemigo durante la guerra contra la subversión y, en caso de existir, el listado de los mal llamados desaparecidos.”

Scilingo denuncia que entre 1500 y 2000 detenidos en la ESMA fueron arrojados vivos al océano Atlántico desde aviones de la Marina de Guerra y la Prefectura Naval entre 1976 y 1977 por órdenes superiores. Los organismos de derechos humanos calcularon entre 4000 y 5000. Igualmente, el denunciante afirma haber presenciado una sesión de torturas y asesinatos de detenidos y luego la cremación de sus cadáveres en el campo de deportes de la Escuela. Antes de la denuncia criminal contra Molina Pico, Scilingo había escrito cartas al ex dictador Jorge Videla, al ex jefe de Estado Mayor de la Armada almirante Jorge Ferrer y al presidente Carlos Menem, solicitándoles que se informara al país sobre el tema, pero, como en la novela de García Márquez, el coronel (en este caso capitán) se quedó esperando una respuesta que nunca llegó –ni llegaría-. En la carta a Ferrer, Scilingo sentencia «me ordenaron actuar al margen de la ley y me transformaron en delincuente

La ESMA

Según el relato de Scilingo, se trató de una eliminación de prisioneros (opositores al régimen dictatorial) mediante un método no contemplado en las normas y reglamentos militares argentinos. Dicho método se ordenó por sus superiores y que fue notificado a todos los oficiales con destino en el área naval Puerto Belgrano luego del golpe de 1976 por el Comandante de Operaciones Navales, vicealmirante Luis María Mendía: «Mendía dijo en el cine de la base que los subversivos que fuesen condenados a muerte o que se decidiese eliminarlos iban a volar, y así como hay personas que tienen problemas, algunos no iban a llegar a destino. Y dijo que se había consultado con las autoridades eclesiásticas para buscar que fuese una forma cristiana y poco violenta«. Al regresar de los vuelos, los capellanes confortaban a los oficiales con citas de los Evangelios sobre la necesaria separación del yuyo del trigal, agregó el capitán.

A estas operaciones se les llamaban “vuelos”, el sobrenombre fue concebido para que pareciese algo normal y poco doloroso, incluso metafórico, aunque en este momento parezca una aberración. Según las denuncias, los “vuelos” se habían convertido en una forma regular de ejecución, como la tortura; de algún modo se pensaba en ese momento que “volar” no resultaba algo tortuoso, por tal motivo no se consideraba un acto similar a la aplicación de dolor. Scilingo cuenta además que cuando se les informaba a los prisioneros que iban a ser trasladados al sur se les aplicaba una vacuna, pero en realidad se trataba de una sustancia para atontarlos, un sedante para adormecerlos antes de volar. Scilingo relata: “Cuando yo hice todo lo que hice estaba convencido de que eran subversivos. En este momento no puedo decir que eran subversivos. Eran seres humanos. Estábamos tan convencidos que nadie cuestionaba, no había opción, como dijo Rolón en el Senado. Que el país estaba en una situación caótica, sí. Pero hoy le digo que de otra forma se podría haber solucionado sin problema. Lo pienso hoy y no había ninguna necesidad de matarlos. Se los podría haber escondido en cualquier lugar del país.”

Adolfo Scilingo durante su juicio en la Audiencia Nacional

Las anteriores declaraciones fueron recogidas en entrevista por Horacio Verbitsky, autor del libro “Vuelos”, obra que relata los ascabrosos “vuelos de la muerte” (una práctica de exterminio usada en regímenes dictatoriales) ocurridos en la Argentina durante la dictadura cívico-militar, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional” entre 1976 y 1983. Las víctimas de estos “vuelos” eran inyectadas con pentotal sódico (la “vacuna”) y así fueron arrojadas vivas, semidesnudas y en estado de somnolencia desde aeronaves militares sobre el mar o el Río de la Plata, con el fin de hacer desaparecer los cadáveres y las pruebas de los crímenes.

Horacio Verbitsky

Sobre la obra de Verbitsky, la banda argentina Bersuit Vergarabat escribió una canción titulada “Vuelos” en su álbum Libertinaje de 1998.

Ejemplar de «El Vuelo»

II

La canción de la Bersuit empieza así:

Vos me estás mirando y yo voy a caer, colgado en tu sien. Vos me estás mirando y yo voy a caer. No me ves, pero ahí voy a buscar tu prisión de llaves que solo cierran. No me ves, pero ahí voy a encontrar tu prisión.”

Los “vuelos” son una forma histórica de enseñarnos el desenfreno y la locura que se afrontan en los Estados totalitarios y dictatoriales. Nos hemos acostumbrado a ver lo dantesco como algo normal, y como consecuencia de ello nos adormecemos; al fin y al cabo, los horrores de una dictadura se sobrellevan mejor dopados, es lo mejor para todos: para el que padece la opresión la somnolencia es paliativa y para el que perpetua la barbarie es la mejor forma de continuar sin mayor oposición. Vemos caer a miles en prisiones eternas, condenados a una desaparición irremediable, pero lo mejor es fingir que nos los vemos caer, lo mejor es pensar que vuelan, que no sufren, que van al encuentro con el creador en un final cristiano, como debe ser.

Álbum «Libertinaje» (1998)

Y la banda sigue: “Y el nylon abrió sus alas por mí y ahora ves sólo viento. Tu cara se borra se tiñe de gris, serás una piedra sola.” Nos presenta así el momento de “volar”, el momento del encuentro con la eternidad pero con la pretensión de olvido. Se intenta borrar la existencia, borrar el rostro del arrojado con el viento para que nadie pueda ver lo que ocurre, ya no hay vida, ya no hay colores y todo se tiñe de negro como cantan los Rolling Stones. Los cuerpos, como rocas, ya no rodantes sino voladoras, se sumergen en el mar para hacerse invisibles, y nosotros, somnolientos, los vemos caer para luego olvidarlos, serán piedras solas.

En la canción se escucha varias veces: “Sólo voy a volver, siempre me vas a ver, y cuando regrese de este vuelo eterno sólo verás en mí, siempre a través de mí, un paisaje de espanto.” Es la prueba de la memoria y la historia como forma de resistencia, se trata de un eterno retorno de la razón. Aunque somnolientos, podemos ver los cuerpos “volar” pues se trata de una imagen que se repite una y otra vez en nuestra mente, el “vuelo” es eterno en tanto representa una imagen universal y atemporal: el arrojo del ser humano al olvido y su lucha por no caer en él, y aunque al final el impacto estalla y el vuelo termina en el fondo del mar, la imagen de la caída queda ahí, fija en nuestra adormecida conciencia esperando ser revisada algún día bajo la racionalidad y la crítica del que se despierta del sueño. Sólo en ese momento el espanto y el horror nos harán reaccionar, bajo la felicidad y el sueño no se cuestiona, la lógica llega en etapas de crisis nos enseñó Estanislao Zuleta, es una “pócima amarga”. Entonces siempre podremos ver el horror de las dictaduras a través de los que las padecieron y volaron creyendo ser olvidados, su rostro nunca se borró pese al viento bestial que desfiguraba su rostro en la caída.

III

“Vuelos” y la obra que la inspira es una canción en contra de la desaparición y el olvido, elementos que son impuestos de forma categórica en regímenes dictatoriales. El triunfo del déspota ocurre, no cuando llega al poder, sino cuando logra persuadir a los incautos de que sus métodos fueron necesarios para llegar a él, de esta manera se normaliza el mal, se banaliza (como explicaría alguna vez Hannah Arendt). Es entonces cuando la barbarie se convierte en lo cotidiano, en lo “normal”, cuando se justifica la agresión y el dolor como única forma de sobrevivir, la pregunta es ¿sobrevivir como qué? La clave es sencilla, sobrevivir de la misma manera que el enemigo lo haría, al fin y al cabo ¿si el criminal lo hace por qué no la “gente buena”? Cobra aquí vitalidad la idea de que el mal puede ser perpetrado por aquel que desea íntimamente el bien de la comunidad, todo por un bien superior, todo por la patria. Como consecuencia de este razonamiento el mal que se hace para lograr el bien es justificable, de esta manera acudimos al Estado en su descomposición total: aquel Estado que se ha igualado con el bárbaro para así ganarle en su terreno.

Vídela jurando como Presidente de la Argentina en 1976

El triunfo del poder dictatorial sólo se puede erigir sobre el olvido y la anulación de la conciencia individual. El olvido a través de un discurso cargado de exaltaciones nacionalistas y patrioteras que crea un “nosotros”, una especie de “gente de bien” que piensa y actúa como colectividad en busca de un fin deseado por “todos” pero que no es nada distinto a un falso consenso. Así, “nosotros” suprime el “ellos”, los relega al olvido en tanto aquellos que no comparten las formas, valores o ideas de la mayoría, deben ser olvidados. Para esto es necesario anular la conciencia crítica del individuo, a través de un dopaje sistemático y vicioso que parece no tener fin. Estamos aparentemente condenados a soñar con los ojos medio abiertos, tan sólo la contemplación es permitida, nada de crítica u oposición, una sociedad cómoda y relajada es una sociedad manejable; así, no vemos cuerpos caer, vemos cuerpos volar. Al final, la única salida es despertar y gritar, romper el silencio. Herta Müller en su novela Todo lo que tengo lo llevo conmigo dijo:

Hay cosas de las que no se habla. Pero sé de qué hablo cuando digo que el silencio en los hombros es distinto al silencio en la boca. Antes, durante y después de mi etapa en el campo de trabajo, a lo largo de veinticinco años, he vivido atemorizado por el Estado y la familia. Por la doble desgracia que supone que el Estado me encierre por delincuente y la familia me excluya por ser una deshonra. En medio del tráfago de las calles me miré en el espejo de los escaparates, en las ventanas de tranvías y edificios, en fuentes y charcos, preguntándome, incrédulo, si no sería transparente.”   

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2 comentarios

  1. Buena letras. Lamentablemente no se puede contar tanto en tan pocas líneas pues, quede como cuando leía de pequeño «con hambre» y Google no tiene más que una apice de lo que con tan locuaz narrativa compartiste. Investigaré más en aquellos textos viejos que nadie lee en la biblioteca y que algunos trataron de resumir sin autores vivos. Gracias , yo quedé gratamente enamorado y se me vienen dos canciones a la memoria «desapariciones» de Blades y «crímenes perfectos » de Fito… «Me parece que soy de la quinta que vio el mundial 78, me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor….» Un abrazo y buenas letras.

    1. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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