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Jun 13

Jack White – Blunderbuss: Rock and Whisky

Fotografía: Handout - Sony Music Entertainmant Canada

Luego de su éxito con The White Stripes, Jack White logra sacarse las manchas que aún lo identificaban a su anterior banda (y a sus otros proyectos) y compone un disco con cortas pero sustanciosas canciones cargadas de melodrama, odio, desprecio y resentimiento.

Blunderbuss es apenas el pionero de lo que desea trasmitir White en esta nueva aventura solista, y donde encontramos similitudes pero a su vez grandes diferencias de lo que ya habíamos escuchado a su nombre.

Su voz aguardientera se diluye como un whisky en las rocas, y de manera sutil, se va licuando con el sonido del blues vieja guardia con rock de garaje sucio, al que nos tiene acostumbrado este hijo de Detroit, sin olvidar un ligero toque de folk clásico americano.

Es ese dinamismo dramático lo que hace que este disco sea atrayente. Contiene muchas emociones y sentimientos dispersos, fundidos con sonidos de los años 50’s y con mucho rock and roll vieja escuela que encuentra la mejor forma de sonar en pleno siglo XXI.

La fórmula mágica, implementada por él y sus diferentes proyectos musicales de un riff pegajoso, distorsiones y un solo de guitarra se queda en los anaqueles, por lo menos por ahora.

Blunderbuss es una mezcla perfecta entre guitarras acústicas, teclados y voces femeninas donde el mismo guitarrista de Hardest Button to Button y I just dont know what to do with my self demuestra su virtuosismo para interpretar diferentes instrumentos (en el disco toca guitarra, piano, teclado, bajo, batería, mandolina, órgano y la marimba)

Love Interruption es el primer sencillo de este larga duración.
 

El mundo puso los ojos sobre él (y sobre su banda) cuando el sencillo Seven Nation Army (Elephant – 2003) empezó a sonar en emisoras y los jóvenes empezaron a perderse en las imágenes de su video promocional.


 
Pero parece que su trabajo de solista es totalmente lejano a ese eléctrico y ecléctico guitarrista y mucho más cercano al que él considera su progenitor (musicalmente hablando). “Tengo tres padres: el biológico, Dios y Bob Dylan”, afirmó hace un par de años en una entrevista.

El álbum fue escrito, producido y grabado por el mismo White en 2011. Como promoción, ofreció un show donde tocó la totalidad del disco y la dirección de la presentación corrió por cuenta de Gary Oldman (sí, el actor).


 
Posiblemente sea su disco más extraño y contradictorio hasta el momento, lo que lo hace un disco increíble. White conserva su independencia y su fidelidad a él mismo, creando sonidos con base al jazz y el country sin pasar por soso o ultraconservador, sino demostrando una vez más que le pueden confiar el título del rock star moderno.

 

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@luisch

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