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Feb 21

Spotlight, periodismo de impacto social

Si bien el periodismo tiene que ver principalmente con difundir información veraz y oportuna sobre acontecimientos de interés general, también es cierto que no basta con eso.  Si con una noticia, un informe o una investigación se logra una transformación social se cumpliría con uno de los ideales de esta profesión. Los investigadores del Boston Globe dieron muestra de lo segundo y el cine los inmortalizó en Spotlight, 2015.

 

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El eje central de la película fue tomado de la investigación real que realizó un grupo de periodistas del principal periódico de Boston en el 2001 sobre casos de abuso sexual a menores por parte de sacerdotes católicos de Massachusetts.

Aunque la noticia pudo quedarse en un hecho aislado relacionado con un par de individuos dañados de una enorme colectividad, la unidad de investigación del Boston Globe llamada Spotlight, fue hasta el fondo del problema: es decir, contextualizaron la noticia, profundizaron en los grados de responsabilidad al interior de la institución y no dejaron suelta la información como las que a diario leemos, vemos o escuchamos en la mayoría de los medios de comunicación del país.

Los resultados de la investigación sorprendieron a los ciudadanos de la época y en la actualidad a los espectadores de esta película nominada al Oscar 2016. La pederastia es un delito abominable pues se trata de abusar a niños con las consecuencias físicas y psicológicas que eso conlleva. No entregar a los delincuentes que lo hacen, protegerlos o darles sanciones simbólicas es una complicidad inaceptable, así lo hace ver el director Thomas McCarthy.

 

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El actor Michael Keaton (izquierda) interpreta al Director de la unidad investigativa del Boston Globe Walter V. Robinson (derecha)

 

Spotlight o Primera Plana, como se tituló en Latino América, nos lleva paso a paso por ese camino de la investigación periodística asombrándonos junto a los personajes principales con la maraña de poder y corrupción que se encierra en altos niveles de la sociedad respaldada en muchos casos por la ignorancia de gente sencilla que se deja convencer de un aparente liderazgo ‘divino’ o por el temor a un castigo en el más allá.

El tema no es fácil de tratar pues puede herir susceptibilidades de los creyentes de esta religión, sin embargo el guión deja claro que no se trata de fe sino de minimizar u ocultar hechos que sin importar bajo que militancia se hayan cometido son de extrema gravedad.

Cuando le preguntaron al ex ministro y experto en salud pública Héctor Abad Gómez: ¿Por qué se indignaba tanto cuando algún militar, político o sacerdote cometía un delito y no lo hacía de igual manera con los guerrilleros y los delincuentes comunes? él contestó que los militares, los políticos, los funcionarios públicos y los sacerdotes tenían una mayor responsabilidad sobre sus actos, pues la sociedad les había conferido un estatus de líderes de la moral, la ética, los dineros públicos y la ley, ellos son los encargados de cuidar esos bienes de tal manera que si cometían un delito la afrenta a los ciudadanos era doble.

Los periodistas del Boston Globe lo entendían también así, tenían en sus manos unos hechos de vital trascendencia con el agravante de la alta dignidad que ostentaban los agresores, pero a su vez se les presentaba el dilema ético de sacar rápidamente la noticia sin estar plenamente confirmada, sin constatar la veracidad de los testimonios, sin tener la mayor cantidad de versiones posibles de los hechos, sin medir las consecuencias de la investigación o sopesar el impacto de lo que iban a publicar.

 

Mark Ruffalo (izquierda) interpreta al periodista Michael Rezendes quien redactó la investigación

Mark Ruffalo (izquierda) interpreta al periodista Michael Rezendes quien redactó la investigación para la unidad investigativa Spotlight del diario Boston Globe

 

Para los que ejercemos la Comunicación Social así como para el público en general, Spotlight cae como “anillo” al dedo si comparamos el tratamiento que se le dio a la denuncia sobre pedofilia, con las publicaciones periodísticas radiales a cerca de una red de prostitución entre policías y congresistas colombianos.

Ambos casos se convirtieron en escándalos relacionados con sexualidad ilegal pero a los periodistas del Boston Globe les otorgaron el premio Pulitzer al servicio social en el 2003 mientras que a la directora de la investigación de la F.m. de RCN radio la despidieron. ¿Qué pasó, en dónde radicó la diferencia?

Los del Globe no publicaron un sólo papel sin la confirmación debida, incluso corrieron el riesgo de perder la exclusiva porque se tomaron varios meses visitando fuentes, revisando documentos y asegurándose legalmente de que cada acusación tuviera un soporte.

En el de la red de prostitución homosexual masculina la grave acusación quedó viciada cuando Vicky Dávila emitió un video en donde conversan sobre un encuentro íntimo el entonces senador Ferro y el Alférez Palacio, en el cual no se evidencia un soborno, una presión, un chantaje o algo similar pero que fue presentado como la prueba reina de que existía una red de prostitución.

 

Rachel McAdams (izquierda) interpreta a la investigadora Sacha Pfeiffer

Rachel McAdams (izquierda) interpreta a la investigadora Sacha Pfeiffer en Spotlight

 

Queda la inquietud si el video evidencia un delito o no, eso determinará si se cometió una vulneración a la vida privada o si los personajes en cuestión hacían parte de la llamada “Comunidad del anillo” en cuyo caso deberíamos pedir lo que decía Abad Gómez, un castigo doble. La gran diferencia con la información del Globe es que en ella no quedaron dudas.

Spotlight está nominada a cinco premios Oscar entre ellos mejor película, mejor director Thomas McCarty, mejor actriz de reparto Rachel McAdams, mejor actor de reparto  Mark Ruffalo, mejor guión original Thomas McCarty y Josh Singer y mejor montaje Tom McArdie.

Ganó los premios de la Crítica cinematográfica (Critic Choise Awards), mejor guión original en los BAFTA ingleses, mejor reparto en los del Sindicato de actores, entre muchos otros alrededor del mundo.

Pero su mayor recompensa es que nos puso a pedir que los pedófilos en el mundo entero sean juzgados y castigados con el rigor de la ley sin importar a que institución pertenecen y que el periodismo sea transformador de sociedades con las responsabilidades y consideraciones éticas que eso conlleva.

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