{"id":613,"date":"2014-05-09T11:24:23","date_gmt":"2014-05-09T16:24:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=613"},"modified":"2014-05-09T11:24:23","modified_gmt":"2014-05-09T16:24:23","slug":"mentes-criminales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/colombia\/613-mentes-criminales","title":{"rendered":"Mentes criminales"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2014\/05\/la-foto-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-621 \" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2014\/05\/la-foto-1-198x300.jpg\" alt=\"la foto (1)\" width=\"279\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2014\/05\/la-foto-1-198x300.jpg 198w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2014\/05\/la-foto-1-676x1024.jpg 676w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2014\/05\/la-foto-1-900x1361.jpg 900w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2014\/05\/la-foto-1.jpg 1941w\" sizes=\"auto, (max-width: 279px) 100vw, 279px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La estela de muerte dejada por Pedro Alonso L\u00f3pez, Daniel Camargo Barbosa, Luis Alfredo Garavito Cubillos, Manuel\u00a0Octavio Berm\u00fadez y Nepomuceno Matallana puede dar cuenta de mil macabros casos. La inmensa mayor\u00eda de sus v\u00edctimas fueron ni\u00f1os\u00a0colombianos, de extracci\u00f3n humilde, cuyo pecado fue estar cerca de una de estas mentes criminales.<\/p>\n<p>Una copiosa investigaci\u00f3n del antrop\u00f3logo Esteban Cruz Ni\u00f1o nos permite adentrarnos en la sanguinaria mente criminal de estos temibles personajes paridos en nuestra geograf\u00eda, que vali\u00e9ndose de armas propia de nuestra cultura, como el enga\u00f1o, la manipulaci\u00f3n y los juegos, destruyeron un pedazo de nuestro pa\u00eds y se robaron parte de la inocencia de nuestro pueblos. Los ca\u00f1aduzales ya no volver\u00e1n a ser los mismos, como tampoco los caminos veredales, es casi seguro que el perd\u00f3n no lograr\u00e1 borrar el miedo y el dolor dejado por estos cinco criminales en serie.<\/p>\n<p>Los monstruos en Colombia s\u00ed existen (Random House Mondadori, 2013) sirve como reflexi\u00f3n y es quiz\u00e1 tambi\u00e9n una advertencia acerca del da\u00f1o que puede causar una mente enferma que no se corrige a tiempo.<\/p>\n<p>Este t\u00edtulo se convierte en una aproximaci\u00f3n a la manera como va tomando forma una conducta criminal y de c\u00f3mo ni la sociedad ni el aparato judicial pueden frenar tal situaci\u00f3n. O por lo menos queda en evidencia que en el caso de estos cinco mostruos fue tard\u00eda la reacci\u00f3n de unos y otros actores, mientras la furia inhumana campeaba por agrestes terrenos.<\/p>\n<p>En verdad es doloroso revivir aquellas desventuras. Sin embargo, ser\u00eda m\u00e1s doloroso tener que repetirlas. Por eso, vale la pena entender de d\u00f3nde proviene tanta maldad. En los casos de estas cinco mentes criminales se evidenci\u00f3 una contundente carga de violencia dom\u00e9stica en sus vidas. Padres, hermanos, t\u00edos, viniese de donde viniese, esta violencia cal\u00f3 hondo y m\u00e1s tarde se manifest\u00f3 de la peor manera.<br \/>\nFueron largos a\u00f1os de dolor y miedo que alg\u00fan d\u00eda llegaron a su fin. Casi mil v\u00edctimas directas, mortales, sin contar las familias que terminaron destrozadas.<\/p>\n<p>Corredores enteros dejaron de sonreir, Tolima, Huila, Cauca, Nari\u00f1o, Cundinamarca no volvieron a ser los mismos; poblaciones ecuatorianas como Tulc\u00e1n, Quito, Azogues o Manta, donde el llamado &#8216;Monstruo de los Andes&#8217; (Pedro Alonso L\u00f3pez) asesin\u00f3 a m\u00e1s de 57 ni\u00f1as, a\u00fan lamentan su paso. En total se cree que pudo haber cometido 300 cr\u00edmenes en Per\u00fa, Ecuador y Colombia. Hoy est\u00e1 libre. Hay quienes creen que permanece en alg\u00fan municipio cercano a Ibagu\u00e9. Algo incre\u00edble de imaginar, a juzgar por estas palabras que pronunci\u00f3 alguna vez ante las autoridades: \u00abEl momento de la muerte es apasionante, y excitante. Alg\u00fan d\u00eda, cuando est\u00e9 en libertad, sentir\u00e9 ese momento de nuevo. Estar\u00e9 encantado de volver a matar. Es mi misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Angustiosas carreras por pr\u00f3speros cultivos del Valle del Cauca terminaron. Pero las marcas de rabia y frustraci\u00f3n dejadas por &#8216;El monstruo de los ca\u00f1aduzales&#8217; (Manuel Octavio Berm\u00fadez), a\u00fan permanecen. Sus cr\u00edmenes podr\u00edan ser m\u00e1s de 50.<\/p>\n<p>Luis Alfredo Garavito Cubillos, de quien hoy se habla m\u00e1s por su posible libertad que por su vida criminal, pudo haber asesinado entre 200 y 400 ni\u00f1os. Nunca se sabr\u00e1.<\/p>\n<p>Daniel Camargo Barbosa, conocido como &#8216; El s\u00e1dico de El Charquito, pudo haber asesinado entre 180 y 300 jovencitas. Muri\u00f3 en una c\u00e1rcel de Ecuador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color: #474747\">Otra coincidencia significativa entre los monstruos colombianos es la mec\u00e1nica criminal que utilizan. Engatusan a sus v\u00edctimas con estrategias similares: les ofrecen dinero o les solicitan ayuda para conducirlas voluntariamente hasta lugares despoblados y desiertos donde abusan de ellas y acaban con sus vidas mediante t\u00e9cnicas compulsivas\u00bb:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #474747\">Los monstruos en Colombia s\u00ed existen. RHM, p\u00e1g 27.<\/span><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La estela de muerte dejada por Pedro Alonso L\u00f3pez, Daniel Camargo Barbosa, Luis Alfredo Garavito Cubillos, Manuel\u00a0Octavio Berm\u00fadez y Nepomuceno Matallana puede dar cuenta de mil macabros casos. La inmensa mayor\u00eda de sus v\u00edctimas fueron ni\u00f1os\u00a0colombianos, de extracci\u00f3n humilde, cuyo pecado fue estar cerca de una de estas mentes criminales. 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