{"id":409,"date":"2013-10-10T13:21:22","date_gmt":"2013-10-10T18:21:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=409"},"modified":"2013-10-12T17:38:02","modified_gmt":"2013-10-12T22:38:02","slug":"vuelve-el-heroe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/nobel\/409-vuelve-el-heroe","title":{"rendered":"Vuelve el h\u00e9roe"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/664937.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-410\" alt=\"664937\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/664937.jpg\" width=\"264\" height=\"166\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/664937.jpg 600w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/664937-300x187.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 264px) 100vw, 264px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El regreso de Vargas Llosa a la escena literaria es quiz\u00e1 la primera parte de su canci\u00f3n de despedida. El h\u00e9roe discreto (Alfaguara 2013) arde en melancol\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Es una novela que sobresale por su\u00a0su simpleza. Atr\u00e1s quedaron las epopeyas hist\u00f3ricas y los ensayos apocal\u00edpticos. La rueda vuelve a su lugar de origen. Vargas Llosa retorna a su Per\u00fa de carne y hueso. Ca\u00f3tico. con las fisuras sociales que Latinoam\u00e9rica \u00a0cultiv\u00f3 con el paso de los a\u00f1os. Con la delincuencia campante, cuyo reinado parece infinito.<\/p>\n<p>La \u00faltima creaci\u00f3n del Nobel pareciera ser un homenaje a esos h\u00e9roes an\u00f3nimos. Personajes sencillos con motores de mediana intensidad, aunque con una pureza e impresionismo \u00fanico. Este es uno de esos retratos. Una peque\u00f1a demostraci\u00f3n de voluntad y fuerza de una lucha casi que tit\u00e1nica por devolverle al hombre su verdadero lugar.<\/p>\n<p>El h\u00e9roe discreto se desarrolla en dos lugares al tiempo.<\/p>\n<p>Piura es una ciudad de casi 400.000 habitantes, fundada por Francisco Pizarro en 1532. All\u00ed ha forjado don Fel\u00edcito Yanaqu\u00e9 su obra: una familia modesta y una adulta empresa de transporte que presta sus servicios por agrestes carreteras peruanas.<\/p>\n<p>El otro punto dentro de la novela est\u00e1 ubicado en Lima. Ciudad que ha visto crecer a notables empresarios, entre ellos Ismael Carrera, que ha forjado un imperio alrededor de una aseguradora, en la que su mano derecha es un conocido del mundo vargasllosiano, Don Rigoberto.<\/p>\n<p>Estos dos personajes, Fel\u00edcito e Ismael, terminar\u00e1n por darle vida a la novela, que al final de manera magistral unir\u00e1 las dos causas.<\/p>\n<p>Por un lado, la de Don Fel\u00edcito que no dar\u00e1 su brazo a torcer con los delincuentes que pretenden extorsionarlo. \u00abNunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la \u00fanica herencia que vas a tener\u00bb, le hab\u00eda dicho su padre antes de morir y quer\u00eda hacer respetar esas palabras. Y por el otro Don Ismael, quien se siente traicionado por su propia familia y urde un plan para vengar la afrenta.<\/p>\n<p>La calidad\u00a0literaria del nobel peruano permanece intacta. Prueba de ello es la tristeza que produce llegar al final; la alegr\u00eda que se vive al disfrutar de las ocurrencias de Fonchito; el rubor en las mejillas al \u00a0espiar los juegos sexuales de Lucrecia y Rigoberto, la pena tras observar de reojo al sargento Lituma&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 Vargas Llosa. Todos los que amamos su mundo sabemos que est\u00e1 de salida, pero nos negamos a entenderlo. Nos produce melancol\u00eda asimilarlo. Este es un retorno del h\u00e9roe para anunciarnos que la capa y el escudo protector pronto ser\u00e1n pieza de museo. Ese d\u00eda volveremos a empezar.<\/p>\n<p><strong>10.10.13<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em id=\"__mceDel\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/imagen-12a.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-411 aligncenter\" alt=\"imagen-12a\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/imagen-12a.jpg\" width=\"518\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/imagen-12a.jpg 640w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/10\/imagen-12a-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El regreso de Vargas Llosa a la escena literaria es quiz\u00e1 la primera parte de su canci\u00f3n de despedida. El h\u00e9roe discreto (Alfaguara 2013) arde en melancol\u00eda. 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