{"id":356,"date":"2013-08-15T21:32:56","date_gmt":"2013-08-16T02:32:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=356"},"modified":"2013-08-15T21:32:56","modified_gmt":"2013-08-16T02:32:56","slug":"el-crimen-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/colombia\/356-el-crimen-del-siglo","title":{"rendered":"El crimen del siglo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/08\/la-foto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-358\" alt=\"la foto\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/08\/la-foto.jpg\" width=\"396\" height=\"328\" \/><\/a>Toda historia parece tener sus propios m\u00e1rtires, sus temibles villanos, sus imp\u00e1vidas v\u00edctimas&#8230; Es como si la historia misma se encargara de escoger a los personajes para sentenciar el curso de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Sin Judas probablemente la historia de Jes\u00fas no tendr\u00eda ese valor que hoy le conocemos. Sin Roa, qu\u00e9 ser\u00eda de Jorge Eli\u00e9cer\u00a0Gait\u00e1n. Habr\u00e1 muchas respuestas a estos interrogantes, pero la verdad ya est\u00e1 escrita y ese alto relieve que algunos personajes de la historia se han ganado, en muchos casos se lo deben a sus verdugos.<\/p>\n<p>Para no meterme en problemas vamos a aclarar que lo que de aqu\u00ed en adelante se diga pertenece a esa parte de la ficci\u00f3n que nos brinda la literatura. En este caso a la magn\u00edfica historia &#8216;El crimen del siglo&#8217; (Alfaguara 2006), del escritor bogotano Miguel\u00a0Torres, que nos transporta a los d\u00edas previos al asesinato del caudillo Jorge Eli\u00e9cer\u00a0Gait\u00e1n, en 1948, de la mano de un despistado personaje de nombre Juan Roa Sierra, cuyo rol es el de accionar el arma que silenciar\u00e1 la voz de l\u00edder liberal.<\/p>\n<p>Roa es un colombiano com\u00fan y corriente de mitad de Siglo XX\u00a0(aunque se crea que es la Reencarnaci\u00f3n de Francisco de Paula Santander\u00a0y haya tentado al Salto del Tequendama), que atrapado en una realidad insostenible, derrotado, sin empleo, en crisis, se ve envuelto en una misi\u00f3n suicida de la que nunca logra escapar.<\/p>\n<p>Desde luego que esta misi\u00f3n no es confeccionada por su mente m\u00e1s bien estrecha. Este macabro plan es obra de altos \u2018directores\u2019 que vali\u00e9ndose de la desgracia de este hombrecillo logran darle volumen a su papel, \u00a0a su nombre y elevar su apellido: ROA.<\/p>\n<p>Un Roa como el que nos presenta Miguel Torres, est\u00fapido y vituperado, dif\u00edcilmente lograr\u00eda zafarse de tama\u00f1a responsabilidad. Mejor dicho, cientos de miles de bogotanos de la \u00e9poca podr\u00edan haber interpretado a la perfecci\u00f3n este papel, pero lo toc\u00f3 a esta diminuto ser, a Juan Roa Sierra, ponerse el overol.<\/p>\n<p>La historia del dramaturgo Miguel Torres se basa en una rigurosa investigaci\u00f3n de casi cuatro a\u00f1os, la cual le permite abordar sin titubeos, situaciones de la vida de Roa que son realmente impensadas. Desde luego que este compromiso con la verdad desembocan en una impactante obra literaria para perder el aire.<\/p>\n<p>C\u00f3mo termina el plan en contra de Gait\u00e1n creo que todos lo sabemos; qu\u00e9 consecuencias tiene para la vida de Roa la ejecuci\u00f3n de su misi\u00f3n es letra muerta. Sin embargo, vale la pena imaginarnos c\u00f3mo lleg\u00f3 a caer sobre los hombros de una figura tan fr\u00e1gil esta pesada p\u00e1gina de nuestra historia, podremos, sin duda, entenderlo mejor con estas p\u00e1ginas de &#8216;El crimen del siglo&#8217;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda historia parece tener sus propios m\u00e1rtires, sus temibles villanos, sus imp\u00e1vidas v\u00edctimas&#8230; Es como si la historia misma se encargara de escoger a los personajes para sentenciar el curso de los acontecimientos. Sin Judas probablemente la historia de Jes\u00fas no tendr\u00eda ese valor que hoy le conocemos. 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