{"id":305,"date":"2013-04-15T12:36:43","date_gmt":"2013-04-15T17:36:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=305"},"modified":"2013-04-15T12:36:43","modified_gmt":"2013-04-15T17:36:43","slug":"lo-que-no-tiene-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/sin-categoria\/305-lo-que-no-tiene-nombre","title":{"rendered":"Lo que no tiene nombre"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/04\/portada-no-tiene-nombre_med.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-306\" alt=\"portada-no-tiene-nombre_med\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/04\/portada-no-tiene-nombre_med.jpg\" width=\"215\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/04\/portada-no-tiene-nombre_med.jpg 215w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/04\/portada-no-tiene-nombre_med-190x300.jpg 190w\" sizes=\"auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><\/a>Es admirble la valent\u00eda de la escritora Bonnett, al poner de plano su dolor, al contarnos su sufrimiento. Si bien, el drama de perder un hijo representa ya una herida profunda, la fuerza necesaria para escribirlo no es inferior.<\/p>\n<p>Describo el libro como valiente. Exalto el trabajo de Piedad Bonnett, quien con total transparencia nos permite entrar en su intimidad, nos abre la puerta de su doloroso recuerdo y admite que tomemos datos de un drama que no terminar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00abLo que no tiene nombre\u00bb (Alfaguara 2013) es una experiencia que dif\u00edcilmente se olvida. Es el relato de una madre que sufre. Que perdi\u00f3 parte de su ser. Sin embargo, no pretende dramatizar, no pretende sanar. Son frases verdaderas, escritas por piedad Bonnett en un momento de esplendor. El triunfo de la derrota sobre la lucha por vivir.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 palabras tan conmovedoras. Leer \u00ab&#8230; Me preguntaste alguna vez si te ayudar\u00eda a llegar al final. Nunca lo dije en voz alta, pero lo pens\u00e9 mil veces: s\u00ed, te ayudar\u00eda, si de ese modo evitaba tu enorme sufrimiento. Y mira, nada pude hacer\u00bb, es escuchar como corre la sangre por las venas y desemboca en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Tomar la senda de \u00abLo que no tiene nombre\u00bb es entender parte del drama. Es una historia que no oculta nada, no es manual de actuaci\u00f3n: es realidad (aunque ojal\u00e1 no lo fuera). Es un diario de largos a\u00f1os de lucha. Quiz\u00e1 para nosotros, t\u00edmidos lectores, sea algo as\u00ed como un salto al vac\u00edo. Un encuentro con nuestro propio drama a partir del sufrimiento ajeno.<\/p>\n<p>Leyendo el libro de Piedad Bonnett no puede evitar estrellarme con un recuerdo que me ha perseguido por 20 a\u00f1os. Por entonces, un buen amigo me pregunt\u00f3 que si ese era un buen momento para morir&#8230; para matarse. Sin mayores reparos, con la experiencia que me daban los 18 cumplidos, le contest\u00e9 que s\u00ed.<\/p>\n<p>Hoy, cada vez que s\u00e9 algo de \u00e9l siento que su vida me perteneci\u00f3 por unos instantes. Tras largas noches pensado en c\u00f3mo ser\u00edan las cosas si el hubiera acatado mi consejo, comprendo que si se hubiera matado, yo tambi\u00e9n lo hubiera hecho. Nunca le he preguntado por qu\u00e9 no lo hizo (aunque su decisi\u00f3n me tranquiliza), pero s\u00e9 que el no haberlo hecho hace que mi vida le pertenezca.<\/p>\n<p>En el dolor de los dem\u00e1s encontramos nuestros propios dramas. Piedad Bonnett nos permiti\u00f3 conocer el suyo: su hijo Daniel muri\u00f3 tras saltar de un edificio en Nueva York. Hace dos a\u00f1os ocurri\u00f3 este episodio. Tr\u00e1gico, cobarde, valiente, como se quiera, fue su decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece lejana esta realidad, pero en verdad est\u00e1 aqu\u00ed. Adentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_309\" style=\"width: 278px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/04\/imagesCASX4GLK.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-309\" class=\"size-full wp-image-309 \" alt=\"imagesCASX4GLK\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2013\/04\/imagesCASX4GLK.jpg\" width=\"278\" height=\"156\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-309\" class=\"wp-caption-text\">Piedad Bonnett<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es admirble la valent\u00eda de la escritora Bonnett, al poner de plano su dolor, al contarnos su sufrimiento. Si bien, el drama de perder un hijo representa ya una herida profunda, la fuerza necesaria para escribirlo no es inferior. Describo el libro como valiente. 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