{"id":259,"date":"2012-12-26T19:50:04","date_gmt":"2012-12-27T00:50:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=259"},"modified":"2012-12-26T19:50:04","modified_gmt":"2012-12-27T00:50:04","slug":"al-sur-de-la-frontera-al-oeste-del-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/sin-categoria\/259-al-sur-de-la-frontera-al-oeste-del-sol","title":{"rendered":"Al sur de la frontera, al oeste del sol"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/lleixesblogspotcom_Alsurfrontera1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-262\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/lleixesblogspotcom_Alsurfrontera1-192x300.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/lleixesblogspotcom_Alsurfrontera1-192x300.jpg 192w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/lleixesblogspotcom_Alsurfrontera1.jpg 257w\" sizes=\"auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a><\/strong><em>\u201c\u00c9ramos un caracol que hab\u00eda perdido el caparaz\u00f3n y una rana que hab\u00eda perdido las membranas\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un libro perturbador, sin dejar de ser una historia cl\u00e1sica en la literatura Murakami.<\/p>\n<p>Hajime alcanza la madurez pero siente que ha dejado cantidad de asignaturas pendientes. Esa sensaci\u00f3n la experimenta a\u00fan con mayor intensidad cuando tiene noticias de quien fuera su primera amiga. La ni\u00f1a a quien por 10 segundos tom\u00f3 de la mano para sentir un calor hasta entonces desconocido; a quien dedic\u00f3 los primeros ratos libres, que eran exclusividad de sus amigos. Era hija \u00fanica, \u00e9l tambi\u00e9n lo era. Shimamoto estaba en su mente, pese a que hab\u00edan pasado 25 a\u00f1os de esa primera experiencia infantil, natural e inocente. Estaba all\u00ed pese a que algunas decisiones de Hajime alteraron el rumbo normal de su mapa. Sent\u00eda su manita asirse a la suya, pese a que ya era padre de dos ni\u00f1as y viv\u00eda con una mujer maravillosa, que lo respetaba y le garantizaba un futuro exitoso. Shimamoto segu\u00eda all\u00ed. Y ahora en su caf\u00e9 jazz, no pod\u00eda evitar sentir que la deseaba, la quer\u00eda suya. Su esposa y sus hijas est\u00e1n vez pod\u00edan esperar.<\/p>\n<p>Un cuadro cronol\u00f3gico de Hajime. Un hombre de clase media, que se enfrenta a sus temores y que nutre de pasi\u00f3n su vida. Murakami logra una vez m\u00e1s crear una atmosfera envolvente en la que un personaje con caracter\u00edsticas muy marcadas pasea por la novela con otros (en este caso mujeres) menos estables, fr\u00e1giles, podr\u00edamos decir. Mujeres vulnerables, con defectos, incluso f\u00edsicos, que ponen a prueba el arte de decidir.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/tokio1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-266\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/tokio1-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/tokio1-300x202.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/12\/tokio1.jpg 420w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Esta novela parece guardar cierta similitud con Tokio Blues. De hecho los t\u00edtulos de las obras parten del nombre de canciones. Tokio Blues nos invita a reproducir un acetato de The Beatles, mientras que Al sur de la frontera, al oeste del sol, nos trae al o\u00eddo las notas de Nat King Cole. No se trata de compararlas, cada cual guarda su propio aroma. Pero tienen un gen que las hace familiares. Predomina en ambas ese misterio halo de sensualidad y honestidad de los personajes. Ninguno se guarda nada. Es en este punto donde los lectores der Murakami nos sentimos perturbados.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, se podr\u00eda decir que es un encuentro con la patente de este escritor japon\u00e9s. Es subir a una monta\u00f1a rusa y jugar a que \u00e9ramos j\u00f3venes, re\u00edrnos, alzar las manos, sentir el aire sobre el rostro, pero sin olvidar que nos hicimos viejos y los errores del pasado nos cobran cuentas en el presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00c9ramos un caracol que hab\u00eda perdido el caparaz\u00f3n y una rana que hab\u00eda perdido las membranas\u201d. &nbsp; Un libro perturbador, sin dejar de ser una historia cl\u00e1sica en la literatura Murakami. 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