{"id":232,"date":"2012-10-29T19:32:20","date_gmt":"2012-10-30T00:32:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=232"},"modified":"2012-10-29T19:32:57","modified_gmt":"2012-10-30T00:32:57","slug":"una-misma-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/resto-del-mundo\/232-una-misma-noche","title":{"rendered":"Una misma noche"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/d5466e9a-f629-45f2-9fc2-cb8f5162c77dwallpaper1-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-234\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/d5466e9a-f629-45f2-9fc2-cb8f5162c77dwallpaper1-11.jpg\" alt=\"\" width=\"591\" height=\"472\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>F1<\/strong><\/p>\n<p>La sombra del terror estaba intacta. As\u00ed lo supo Leonardo Baz\u00e1n 27 a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la dictadura.<\/p>\n<p>Los temores del pasado despertaron y la memoria colectiva activ\u00f3 su dureza. Estamos en Buenos Aires, es el a\u00f1o 2010. Videla parece un cad\u00e1ver televisivo, pero por desgracia, para un grueso de la poblaci\u00f3n, su manto de muerte a\u00fan se agita. Difuso, como se quiera, pero est\u00e1 ah\u00ed.<\/p>\n<p>Baz\u00e1n presencia el robo a una casa vecina, lo que activa sus recuerdos, reaparece lo que parec\u00eda olvidado. Aquello que cre\u00eda propio de un archivo sin llave retira el polvo, en un acto que parece inconsciente. De hecho, no lo puede evitar, por m\u00e1s esfuerzo que haga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>H1<\/strong><\/p>\n<p>El \u201cProceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional\u00bb (1976 \u2013 1983) dej\u00f3 en el pueblo argentino cicatrices que parecen intratables. Nadie duda de la ferocidad de las normas, ni de sus consecuencias. Nadie duda del sentimiento colectivo de miedo que dio lugar.<\/p>\n<p>Hoy, ese sentimiento parece aflorar en escenas cotidianas, en la vida diaria, en la Argentina de carne y hueso que vivi\u00f3 una pesadilla llamada dictadura durante siete largos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ese es el mensaje que Leopoldo Brizuela nos plantea en su libro \u2018Una misma noche\u2019, obra\u00a0merecedora del Premio Alfaguara de Novela 2012.<\/p>\n<p>Un relato en paralelo, con \u00a0de la marca indeleble que deja este periodo en un pibe, que luego se convertir\u00e1 en escritor y asumir\u00e1 con valor la culpa que tambi\u00e9n lo atormenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>F2<\/strong><\/p>\n<p>Estamos en el a\u00f1o 1976. Leonardo Baz\u00e1n es testigo del secuestro de una vecina de su manzana. Es un ni\u00f1o, pero sabe que algo raro ocurre. Se refugia en su piano. Toca, teme, escucha, siente miedo. Sentir\u00e1 miedo. Pero su padre es funcionario\u2026, por qu\u00e9 habr\u00eda de sentir miedo. No lo puede entender en ese momento. Es una v\u00edctima m\u00e1s del terror.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 se llevaron a su vecina.\u00a0porque regres\u00f3 mucho despu\u00e9s en muletas. Qu\u00e9 le habr\u00e1 pasado. Por qu\u00e9 en su casa no se habla de lo que pudo haber ocurrido con ella, con Diana Kuperman. Estar\u00e1 enferma. Es un ni\u00f1o y no tiene respuestas. Su pap\u00e1 s\u00ed las tiene pero no se las da. Tendr\u00e1 que esperar varios a\u00f1os para entenderlo. Mientras tanto, podr\u00e1 seguir tocando el piano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0H2<\/strong><\/p>\n<p>Algunas cifras hablan de nueve mil desaparecidos durante la Dictadura Argentina, otras, como las que manejan los grupos de Derechos Humanos no se quedan cortas y llegan a pisar los treinta mil casos.<\/p>\n<p>\u00a0En 1977, solo un a\u00f1o despu\u00e9s de la toma del poder por parte de los militares, se conforma el grupo \u2018Madres de Plaza de Mayo\u2019, integrado por madres de desaparecidos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan reposa en documentos oficiales, el 30% de los desaparecidos durante la dictadura argentina eran obreros. El 21% estudiantes.<\/p>\n<p>Fueron robados cientos de\u00a0ni\u00f1os\u00a0a las madres que par\u00edan en los centros de detenci\u00f3n. Algunos fueron\u00a0vendidos o abandonados en institutos, otros fueron a parar a\u00a0familias militares.<\/p>\n<p>Existieron centros clandestinos de concentraci\u00f3n de detenidos. Donde adem\u00e1s, como consta en investigaciones realizadas, se torturaba y asesinaba.<\/p>\n<p>Uno de estos \u2018laboratorios del horror\u2019, como se han llamado, era el ESMA (Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada). Se cree que existieron m\u00e1s de 300 en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/la-causa-ESMA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-235\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/la-causa-ESMA.jpg\" alt=\"\" width=\"194\" height=\"190\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>F3<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0Estamos en el a\u00f1o 2010. Leonardo hace un descenso al infierno. Las cosas est\u00e1n m\u00e1s claras y eso las hace m\u00e1s tenebrosas. La luz se posa sobre las sombras y le da una imagen aun m\u00e1s macabra.<\/p>\n<p>Baz\u00e1n visita el ESMA, donde su padre pasaba la mayor parte del tiempo. Era su segundo hogar, recuerda ahora. Pero tambi\u00e9n fue \u2018un agujero\u2019 para cientos de argentinos.<\/p>\n<p>De muchos de ellos nunca se volvi\u00f3 a tener noticia. \u201cQu\u00e9 papel cumplir\u00eda el viejo en todo esto\u201d, se pregunta Baz\u00e1n. Mientras pone a volar su imaginaci\u00f3n al ver las paredes a\u00fan con gritos de terror pintados all\u00ed.<\/p>\n<p>Es 2010 y Leonardo Baz\u00e1n tiene miedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>H3<\/strong><\/p>\n<p>Brizuela tocas las fibras de la que fue tal vez la \u00e9poca m\u00e1s dolora en la historia reciente de Argentina. Aquella que algunos quisieran borrar, pero que parad\u00f3jicamente, otros miles se niegan a olvidar. Otros miles como Leopoldo Brizuela, que en una novela, a veces con vocaci\u00f3n de revancha, mantiene viva la memoria de las v\u00edctimas\u00a0y se pregunta a la vez, que hicieron quienes solo dejaron pasar el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_237\" style=\"width: 286px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/Leopoldo-Brizuela.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-237\" class=\" wp-image-237\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/Leopoldo-Brizuela-300x168.jpg\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"171\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-237\" class=\"wp-caption-text\">Leopoldo Brizuela<\/p><\/div>\n<p><em>\u00abEscrib\u00eda a la hora en que nadie te puede interrumpir y generalmente eso se me da en los \u00faltimos tiempos, muy, muy temprano, que adem\u00e1s, cuando uno envejece, se levanta cada vez m\u00e1s temprano. Y justo ahora, esta novela fue escrita entre las 6:30 y las 8:30 y 9:00, cuando mucho que ya empieza a sonar el celular y ya todo mundo te busca, y que los perros quieren comer, y bueno, los ritos son muy simples, pero uno necesita repetir siempre las mismas cosas.\u201d<\/em>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/item\/36541\/26\">http:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/item\/36541\/26<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F1 La sombra del terror estaba intacta. As\u00ed lo supo Leonardo Baz\u00e1n 27 a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la dictadura. Los temores del pasado despertaron y la memoria colectiva activ\u00f3 su dureza. Estamos en Buenos Aires, es el a\u00f1o 2010. 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