{"id":204,"date":"2012-10-03T12:24:43","date_gmt":"2012-10-03T17:24:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=204"},"modified":"2012-10-03T12:27:54","modified_gmt":"2012-10-03T17:27:54","slug":"204","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/colombia\/204-204","title":{"rendered":"La importancia de seguir muriendo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando decido leer un libro de Mario Mendoza generalmente pienso en un refugio oscuro que me cubra con su inmaculado manto de muerte. En mi \u00faltimo intento por encontrar ese hogar llegu\u00e9 a una compleja red, laber\u00edntica, una fuga de lo real, que da libertad de jugar entre sombras, pero con una luz de esperanza.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/Copia-de-futuro12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-212\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/Copia-de-futuro12.jpg\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/Copia-de-futuro12.jpg 589w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/Copia-de-futuro12-300x119.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u2018La importancia de morir a tiempo\u2019 es un viaje alucinante por situaciones extremas, duras, perversas\u2026 Comportamientos y desenlaces sin un patr\u00f3n claro de conducta. No hay teor\u00edas para explicar todo lo que vemos, por eso algunos apagan la llama, otros buscan un coraz\u00f3n sangrante que d\u00e9 pistas sobre qu\u00e9 hacer, otros buscan simplemente una cerveza negra. En mi caso particular, cuando estoy atorado, recurro a la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00faltimo libro de Mendoza nos da un paseo por la psique montados en 139 historias cortas. Historias que tocan temas comunes, como la antropofobia, la adicci\u00f3n a sufrir, la melancol\u00eda o el deseo, para llegar a otras menos aceptadas, sobre zombis, rencarnaci\u00f3n, estigmas, ap\u00f3stoles del siglo XX, agujeros negros y hasta proyectos cient\u00edficos de clasificaci\u00f3n \u2018X\u2019.<\/p>\n<p>La verdad es que si bien la mayor\u00eda de estos 139 escalones est\u00e1n llenos de espinas, hay historias realmente conmovedoras, que hacen las veces de balas de oxigeno en medio de la nada. Historias de lucha, de superaci\u00f3n, de amor\u2026 que a mi gusto son un complemento perfecto para el libro. De nuevo queda de plano la idea de muerte y vida en un solo conjunto.<\/p>\n<p>Mendoza afirm\u00f3 hace una par de semanas (a prop\u00f3sito del lanzamiento de esta obra) que somos una raza a la que no se nos ense\u00f1a a amar ni a morir, lo cual sin embargo, constituye puntos muy altos del ser. Detr\u00e1s de estas palabras se esconde el t\u00edtulo del libro. Hay que permitir que la muerte entre una y otra vez a nuestra vida. Morimos muchas veces y reaparecemos otras cuantas.<\/p>\n<p>Hay que dejar claro que el libro no es un manual de c\u00f3mo morir, quienes est\u00e9n en esta t\u00f3nica deben buscar otra clase de lectura. De hecho, le encontr\u00e9 al libro un sabor diferente a muerte: algo as\u00ed como un manual de nacimiento espont\u00e1neo. Encontr\u00e9 oasis en medio del caos. Un hogar en la periferia.<\/p>\n<p>Quienes han seguido la obra de Mario Mendoza encontrar\u00e1n una relaci\u00f3n muy estrecha \u00a0entre \u2018La importancia de morir a tiempo\u2019 y \u2018La Locura de nuestro tiempo\u2019. Guardan un valor muy similar y dejan esa pizca de esperanza en su ADN.<\/p>\n<p>Me atrevo a clasificar \u2018La importancia de morir a tiempo\u2019 como un nacimiento espont\u00e1neo. Con \u2018Apocalipsis\u2019 se cerr\u00f3 un ciclo, muri\u00f3 una parte de Mario Mendoza. Ahora empieza una etapa nueva, aunque muy corta. Apenas le ser\u00e1 permitido vivir un par de meses, para morir en el plano Maya.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/autor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-207\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/autor.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"148\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/autor.jpg 340w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/10\/autor-300x130.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando decido leer un libro de Mario Mendoza generalmente pienso en un refugio oscuro que me cubra con su inmaculado manto de muerte. 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