{"id":185,"date":"2012-09-11T12:03:02","date_gmt":"2012-09-11T17:03:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/?p=185"},"modified":"2012-09-11T12:03:16","modified_gmt":"2012-09-11T17:03:16","slug":"la-vie-est-breve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/resto-del-mundo\/185-la-vie-est-breve","title":{"rendered":"La vie est br\u00e8ve"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/09\/onetti_madrid_4851.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-188 alignright\" title=\"onetti_madrid_485\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/09\/onetti_madrid_4851.jpg\" alt=\"\" width=\"485\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/09\/onetti_madrid_4851.jpg 485w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/09\/onetti_madrid_4851-300x205.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 485px) 100vw, 485px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Juan Carlos Onetti<\/strong> (1909-1994) dijo en alguna oportunidad que \u00ab\u2026 la vida es uno mismo, y uno mismo son los otros\u201d. Luego de mi \u00faltimo proceso digestivo entiendo quiz\u00e1 el porqu\u00e9.<\/p>\n<p>Leer \u2018La vida breve\u2019 (1950) es enfrentarse a un repertorio de fugas a lugares imaginados. Es acompa\u00f1ar a Juan Mar\u00eda Brausen -personaje central- a una marcha desesperada hacia un mundo donde la vida no sea despiadadamente cruel, como hasta ahora lo ha sido. Ese lugar es Santa Mar\u00eda: el Macondo celestial de la narrativa onettiana.<\/p>\n<p>Brausen es un tipo tranquilo, aunque dado al fracaso, lo cual, empero, lo hace interesante, aun hoy, 62 a\u00f1os despu\u00e9s de su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El control de su vida o el lazo que le permite caminar en l\u00ednea recta se ha roto por varias razones. Mencionemos dos. Imaginemos dos, mejor. La primera advierte que a su mujer, Gertrudis, le han amputado un seno por un c\u00e1ncer. Esta situaci\u00f3n lleva a Brausen a perder el sabor por la vida, lo trastorna al punto que el significado de las palabras amor, intimidad, sexo\u2026 ahora sea repugnante, asqueroso. Cruel. Creo que no cuesta mucho imaginar esta parte. Complicada, perversa, pero fascinante.<\/p>\n<p>La defunci\u00f3n del segundo\u00a0lazo\u00a0que une a Brausen con la realidad es motivada por la p\u00e9rdida del trabajo. Y es que perder un trabajo no es solo dejar de laborar (eso es lo bueno, realmente), es aislarse de un mundo que cre\u00edamos ganado, que pens\u00e1bamos como nuestro. Es un desplazamiento forzoso y mec\u00e1nico. Y de nuevo, es la p\u00e9rdida de todo control, de una \u2018realidad\u2019 ganada, pero se va.<\/p>\n<p>Al perder el control, \u2018Brausen Desesperado\u2019 vuela. Se transforma, se desdobla. Es uno, dos, tres, diez personas a la vez. Es un m\u00e9dico caprichoso que quiere ver las tetas de una mujer enigm\u00e1tica; es un asesino que desea mandar al m\u00e1s all\u00e1 a un prostituta; es un traficante de narc\u00f3ticos\u2026, pero tambi\u00e9n es Brausen, a quien los ojos se le cierran al mirar a su mujer. No obstante, all\u00ed, en lo que era su tranquilo hogar, tambi\u00e9n hay una v\u00eda de escape: los sonidos de al lado; los sonidos de su querida vecina, prostituta y ruidosa de al lado.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/09\/apoyo2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-191\" title=\"apoyo\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/otro-aburrido-club-de-lectura\/files\/2012\/09\/apoyo2-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p>En torno a este disparatado mundo gira la novela de Onetti, quiz\u00e1 su obra m\u00e1s representativa, y que signific\u00f3 el nacimiento de Santa Mar\u00eda.<\/p>\n<div>\n<p>Confieso que me perd\u00ed en los laberintos de Brausen. Confieso que tambi\u00e9n busqu\u00e9 v\u00edas de escape al paralelismo de este personaje. Confieso que las sombras de la novela, por momentos, no me permit\u00edan ver las migas de pan.<\/p>\n<p>La vida breve es eso y otro 99 por ciento m\u00e1s. Es un \u201cdame la mano y te ense\u00f1o a huir\u201d.<\/p>\n<p>Una frase de Juan Gabriel V\u00e1squez en una columna titulada \u2018Releyendo \u2018La vida breve\u2019, publicada hace algunos a\u00f1os en El Espectador, sintetiza muy\u00a0 bien el asunto. \u201cEs una aut\u00e9ntica paliza, de la que sales agotado como si hubieses combatido con Cassius Clay en su mejor momento\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Carlos Onetti (1909-1994) dijo en alguna oportunidad que \u00ab\u2026 la vida es uno mismo, y uno mismo son los otros\u201d. Luego de mi \u00faltimo proceso digestivo entiendo quiz\u00e1 el porqu\u00e9. Leer \u2018La vida breve\u2019 (1950) es enfrentarse a un repertorio de fugas a lugares imaginados. 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