{"id":80,"date":"2014-07-21T15:47:15","date_gmt":"2014-07-21T20:47:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/?page_id=80"},"modified":"2014-07-22T21:06:01","modified_gmt":"2014-07-23T02:06:01","slug":"el-baile-por-diana-sanchez-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/el-baile-por-diana-sanchez-2\/","title":{"rendered":"El Baile. Por Diana S\u00e1nchez."},"content":{"rendered":"<h3>El baile se desarrollaba con fluidez y los movimientos eran perfectos, absolutamente coordinados. La voz principal de Pepito sobresal\u00eda adecuadamente sobre el coro y luego entr\u00f3 la voz potente pero delicada de Fulanita y el baile se hizo m\u00e1s intenso. Era vigilado muy de cerca por Perencejita que a un lado del escenario, intercalaba miradas al p\u00fablico que parec\u00eda complacido por la presentaci\u00f3n. S\u00f3lo hombres prestantes y pudientes en cuyas caras se pod\u00eda adivinar a qui\u00e9n prestaban atenci\u00f3n, con qui\u00e9n pretend\u00edan pasar el resto de la velada. Devolvi\u00f3 la mirada al escenario justo en el momento en que Fulanito hizo un movimiento exagerado y con su tocado golpe\u00f3 la frente de Sutanita que estaba justo detr\u00e1s de \u00e9l, haci\u00e9ndole perder el equilibrio pero sin estropear la presentaci\u00f3n.<\/h3>\n<h3>Sutanita no se atrevi\u00f3 a aventurar una mirada a Perencejita. Esperaba que los resultados de su tragedia no le representaran una noche de p\u00e9rdidas&#8230; Pepito era un miserable, si tan s\u00f3lo Perencejita comprendiera lo poquita cosa que era ese pat\u00e1n. Pero no, ella ve\u00eda por sus ojos, no importaba lo que ella hiciera, \u00e9l siempre saldr\u00eda favorecido. Al retirarse, la mirada severa de Perencejita confirmaba sus sospechas pero le sorprendi\u00f3 que les permitiera a todos retirarse sin hacer un s\u00f3lo reclamo.<\/h3>\n<h3>Al amanecer, Sutanita entr\u00f3 en desespero. Todos sus compa\u00f1eros ya se hallaban descansando y ella estaba sola organizando el local, arreglando mesas, limpiando el piso. Le hab\u00edan asignado los peores clientes, los m\u00e1s taca\u00f1os, los m\u00e1s abusivos. Apunto de terminar, encontr\u00f3 a Perencejita con su eterna mirada inclemente \u201cahora te tocan las habitaciones\u201d y se march\u00f3. Sutanita no pudo retener el llanto por m\u00e1s tiempo. Los a\u00f1os de sometimiento le cayeron sobre los hombros con todo su peso y la evidencia de un futuro siempre igual le hizo sentir que su vida estaba terminada \u00bfpor qu\u00e9 prolongarlo m\u00e1s? Corri\u00f3 a la caseta de vigilancia y tom\u00f3 el primer arcabuz que encontr\u00f3, se dirigi\u00f3 a la oficina de Perencejita y cay\u00f3 de rodillas ante sus pies gritando \u201cno puedo m\u00e1s\u201d, le ofreci\u00f3 el arma, ahogada en llanto. Sutanita no perdi\u00f3 la frialdad pero s\u00ed subi\u00f3 un poco el tono de voz al decir \u201cno creas que te voy a permitir hacer lo que quieras. Me perteneces y no te voy a dejar ir\u201d. Se inclin\u00f3 tomando el arma con brusquedad y descarg\u00e1ndola al instante.<\/h3>\n<h3>A Sutanita no le qued\u00f3 m\u00e1s opci\u00f3n que enredarse de nuevo en los brazos de Perencejita y permitir que el narcotizante sabor de sus besos le transportara a ese universo paralelo en el que no la odiaba.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><strong>M\u00e1s sobre Diana S\u00e1nchez.\u00a0<\/strong><\/h5>\n<h5><strong>Soy una peque\u00f1a alma. Es lo \u00fanico que soy. Deseando conocer la grandeza de la Deidad en mi. Puede que no reste m\u00e1s que vivir. Y entre una cosa y otra transcurra mi vida. Que de por s\u00ed, es extraordinaria. No se necesita nada m\u00e1s. Soy como cualquier persona. No soy mala pero cometo errores. No soy buena pero realmente deseo hacer de este mundo un sitio mejor.<\/strong><\/h5>\n<h5><strong>Por otra parte, ejerzo mi rol como polit\u00f3loga, madre soltera de dos hermosos mininos, la mejor amiga que puedo ser y siempre buscando hacerlo todo un poco.<\/strong><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El baile se desarrollaba con fluidez y los movimientos eran perfectos, absolutamente coordinados. La voz principal de Pepito sobresal\u00eda adecuadamente sobre el coro y luego entr\u00f3 la voz potente pero delicada de Fulanita y el baile se hizo m\u00e1s intenso. Era vigilado muy de cerca por Perencejita que a un lado del escenario, intercalaba miradas &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/el-baile-por-diana-sanchez-2\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"template-twocolumnsleft.php","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"class_list":["post-80","page","type-page","status-publish","hentry","nodate","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/80","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/80\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":103,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/80\/revisions\/103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/mariposas-al-atardecer\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}