{"id":76,"date":"2019-11-18T18:11:48","date_gmt":"2019-11-18T17:11:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/?p=76"},"modified":"2019-11-18T18:25:07","modified_gmt":"2019-11-18T17:25:07","slug":"campesinos-urbanizados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/2019\/11\/18\/campesinos-urbanizados\/","title":{"rendered":"Campesinos urbanizados"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cPara percibir la ciudad tal y cual como es y resolver sus problemas, es necesario expandir el pensamiento y la acci\u00f3n fuera de los estrictos l\u00edmites urbanos\u201d          V. Bettini <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"450\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-77\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/4.jpg 750w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/4-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption>  Tomado de: lasdosorillas.co (2018), Colombia abandona a sus campesinos. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Hablar de la\nciudad en el siglo XXI ser\u00e1 asociado en la mayor\u00eda de casos a edificios, calles,\nveh\u00edculos y cemento. Esto se debe a que se ha colectivizado el pensamiento de\nque la calidad de vida cosmopolita y las oportunidades se presentan \u00fanicamente\nen las urbes y que el campo es un espacio para el ocio y el veraneo de los\ncitadinos. Pasamos por alto la relaci\u00f3n estrecha entre el campo y las ciudades,\npasamos por alto la importancia del campesinado en nuestra cotidianidad\nabrumada por el caos y el estr\u00e9s y, asimismo, aceptamos que se segregue a dicha\npoblaci\u00f3n rural que por d\u00e9cadas ha sufrido la inclemencia del abandono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSab\u00eda usted que\nBucaramanga posee 3 corregimientos y 25 veredas? Seg\u00fan el \u00faltimo censo nacional\nadelantado por el DANE, la poblaci\u00f3n rural bumanguesa se acerca a los 7.000\nhabitantes quienes basan su econom\u00eda, en su mayor parte, en el desarrollo\nagr\u00edcola vinculado al abastecimiento alimenticio de todo el pa\u00eds. Por su parte,\nen el \u00e1mbito departamental, el agro tambi\u00e9n tiene un papel preponderante. Seg\u00fan\nel mismo DANE, en Santander hay destinadas 507 mil hect\u00e1reas a la actividad\nagr\u00edcola que corresponde al 26.1% del departamento y representa el 5% del PIB\nde la econom\u00eda regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Conociendo ya la\nimportancia en n\u00fameros del campo para la ciudad de Bucaramanga y de las\nciudades colombianas en general, vale la pena peguntarse el porqu\u00e9 de las\npaup\u00e9rrimas condiciones en las que se encuentran las poblaciones rurales en el\npa\u00eds. P\u00e9rdida de cosechas enteras, malas condiciones de las v\u00edas terciarias que\nconectan las veredas con los cascos urbanos, baja tecnificaci\u00f3n para la\nexplotaci\u00f3n de recursos, imposibilidad de competir econ\u00f3micamente con los\nproductos importados y la violencia que azota al pa\u00eds desde hace 60 a\u00f1os, son\nel panorama que tienen que enfrentar los campesinos a diario para intentar\nsubsistir. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"860\" height=\"484\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-78\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/5.jpg 860w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/5-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/5-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 860px) 100vw, 860px\" \/><figcaption> Tomado de: elheraldo.co (2019), Crisis del mango en Ci\u00e9naga: desempleo e inseguridad  <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>CRISIS RURAL, PADECIMIENTO URBANO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El campo y la\nciudad est\u00e1n estrechamente relacionados y el v\u00ednculo que existe entre s\u00ed, va\nm\u00e1s all\u00e1 de ser netamente productor-consumidor. La crisis presente en el campo\ndesde el siglo pasado, ha sido una variable de consideraci\u00f3n en la conformaci\u00f3n\nde las ciudades colombianas. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"829\" height=\"466\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-79\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/2.jpg 829w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/2-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/2-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 829px) 100vw, 829px\" \/><figcaption>  Tomado de: Elcronista.com (2019), Campo-ciudad, la primera de las grietas. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Las migraciones\nforzadas de los a\u00f1os 40`s y 50\u2019s producto de los brotes de violencia en nuestro\npa\u00eds, fueron las causantes del aumento poblacional en las urbes y por ende\nfueron formadoras de algunas caracter\u00edsticas urbanas que hoy conocemos, entre\nellas los cordones de miseria en las periferias, los asentamientos ilegales y\nla invasi\u00f3n de terrenos no aptos para la urbanizaci\u00f3n. El desempleo y la\nexplotaci\u00f3n de la mano de obra barata y poco calificada empiezan a influir en la\npercepci\u00f3n de seguridad de la ciudad y la calidad de vida en las misma. Es por\nesto y mucho m\u00e1s que hoy podemos decir que: las crisis del campo las sufren las\nciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la segunda\nmitad del siglo XX y comienzos del siglo XXI, las ciudades siguieron recibiendo\n\u00e9xodos desde el campo. En el a\u00f1o 1985 el 65 % de la poblaci\u00f3n en Colombia ya era\nurbana y en el 93 ascendi\u00f3 al 68%. Las ciudades segu\u00edan aumentando sus tugurios\nperif\u00e9ricos mientras se efectuaba una expansi\u00f3n urbana sin control ni\nplanificaci\u00f3n alguna. Los intentos gubernamentales por crear pol\u00edticas de\nmitigaci\u00f3n demogr\u00e1fica eran insuficientes ante la magnitud de la aparici\u00f3n de\nasentamientos y de esta manera se atacaba la consecuencia del problema y no la\ncausa, la crisis rural.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"716\" height=\"477\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-80\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/3.jpg 716w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px\" \/><figcaption>  Tomado de: vanguardia.com (2018), Colombia le gana la batalla a la pobreza y a la desigualdad. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Para el siglo\nXXI se suma un nuevo agravante, el cambio clim\u00e1tico. Como si fuesen pocos los\nobst\u00e1culos socioecon\u00f3micos que el sector rural ha tenido que soportar, la\nvariabilidad clim\u00e1tica y la poca orientaci\u00f3n tecnol\u00f3gica recibida por la\npoblaci\u00f3n, hace que no se vaticinen mejores vientos para los campesinos. Se\nnecesita educar al campesinado, capacitarlo en aras de mantener la producci\u00f3n\nde alimentos a pesar de las nuevas condiciones meteorol\u00f3gicas. Asimismo, las\npol\u00edticas de estado anteriores y las actuales se han concentrado en promover la\nimportaci\u00f3n de productos alimenticios y no en crear un escenario propicio para\nel desarrollo rural colombiano estimulando la producci\u00f3n y mano de obra local.\nLos altos costos en los fertilizantes y plaguicidas, las malas condiciones de\nlas carreteras y la guerra, los tienen en la quiebra.&nbsp; \u00a1Es como si Colombia se negara a aceptar que\nsu potencial radica en su capacidad agr\u00edcola!<\/p>\n\n\n\n<p>La indiferencia colectiva\nagravada con el pasar de los a\u00f1os ha condenado a Colombia al subdesarrollo. No\npodemos ser ajenos a asumir como propia la crisis agr\u00edcola que se presentan en\nel pa\u00eds por m\u00e1s tiempo. No podemos simplemente voltear la cara, cambiar de tema\ny seguir como si nada bien sea porque conozcamos las implicaciones urbanas de\nla crisis o por simple empat\u00eda. El desarraigo de las masas, la exclusi\u00f3n social\ny la p\u00e9rdida de la dignidad son situaciones que deben lograr que nos pongamos\nen las botas de nuestros campesinos. A ver si as\u00ed, contribuimos para que ellos\ndejen de ser los pobres de siempre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-81\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/1-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/1-768x432.jpg 768w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2019\/11\/1.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption> Ph. Daniela Reina, tomado de: semanarural.com (2018), Diez respuestas para los problemas del campo colombiano <\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPara percibir la ciudad tal y cual como es y resolver sus problemas, es necesario expandir el pensamiento y la acci\u00f3n fuera de los estrictos l\u00edmites urbanos\u201d V. Bettini Hablar de la ciudad en el siglo XXI ser\u00e1 asociado en la mayor\u00eda de casos a edificios, calles, veh\u00edculos y cemento. Esto se debe a que &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/2019\/11\/18\/campesinos-urbanizados\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-76","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76\/revisions\/83"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}