{"id":182,"date":"2020-04-13T22:16:29","date_gmt":"2020-04-13T20:16:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/?p=182"},"modified":"2020-04-13T22:40:28","modified_gmt":"2020-04-13T20:40:28","slug":"pensar-las-ciudades-es-tambien-cuestion-de-genero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/2020\/04\/13\/pensar-las-ciudades-es-tambien-cuestion-de-genero\/","title":{"rendered":"Pensar las ciudades es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de g\u00e9nero"},"content":{"rendered":"\n<p>Las ciudades en el mundo hist\u00f3ricamente han sido construidas por y para los hombres. Es a la conclusi\u00f3n que se llega despu\u00e9s de revisar la funci\u00f3n social del hombre y la mujer a lo largo de los siglos en el mundo. En Latinoam\u00e9rica el panorama es negativo; las cifras de abuso, muerte y violencia sexual ocurridos en el espacio urbano dejan al g\u00e9nero femenino como un integrante vulnerable e ignorado en la consolidaci\u00f3n urbana. En el presente art\u00edculo se analizar\u00e1n algunos criterios de planificaci\u00f3n hist\u00f3ricos de las ciudades y se relacionar\u00e1n con la percepci\u00f3n social que ha tenido la mujer. Tambi\u00e9n se revisar\u00e1n algunos mecanismos de inclusi\u00f3n y de mejoramiento de condiciones para mitigar su vulnerabilidad a nivel urbano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/a-1-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-184\" width=\"646\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/a-1-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/a-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/a-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/a-1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 646px) 100vw, 646px\" \/><figcaption> Tomada de: https:\/\/dromomania.com.mx\/2018\/04\/12\/como-no-ser-victima-de-la-violencia-urbana-2-de-10\/ (2018) <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>\u00abEl espacio urbano determina c\u00f3mo organizamos nuestra vida y nuestra comunidad, en definitiva, nuestra sociedad. Desde ese punto de vista refleja y reproduce los estereotipos de g\u00e9nero con los que hemos crecido y convivimos. \u00bb <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Horacio Terraza<br><\/strong>Experto en desarrollo urbano \u2013 Banco Mundial<\/p>\n\n\n\n<p>El papel de la mujer en la historia puede resumirse con una palabra: segregaci\u00f3n. En la edad media, por ejemplo, la iglesia consideraba que las mujeres no ten\u00edan alma y eran un instrumento sat\u00e1nico; bajo estos preceptos justificaban la masiva persecuci\u00f3n y la quema de brujas durante siglos. En el renacimiento, despu\u00e9s de diez siglos de barbarie y cuando se supon\u00eda que la luz cultural hab\u00eda vuelto, la feminidad era mirada a trav\u00e9s de una perspectiva aristot\u00e9lica, es decir, subyugada por el hombre.&nbsp;<em>\u201cEl macho es por naturaleza superior y la hembra inferior; uno gobierna y la otra es gobernada; este principio de necesidad se extiende a toda la humanidad\u201d <\/em>se\u00f1alaba Arist\u00f3teles.<em> <\/em>Por su parte, con la llegada de la Edad Moderna se manten\u00eda que la mujer era propiedad del hombre y que dicha sociedad la necesitaba como due\u00f1a de casa y tambi\u00e9n como una figura la cual mostrar en la vida p\u00fablica, honrada, fiel y por sobretodo casta; una continuaci\u00f3n de la marginalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este panorama sombr\u00edo y hostil se mantuvo hasta el siglo XX. Con la llegada de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 20`s y la consecuci\u00f3n del voto por parte de la mujer empezaron las transformaciones que en la actualidad a\u00fan reclaman cambios sociales y culturales radicales. El surgimiento del movimiento moderno a mitad de siglo llev\u00f3 a que la planificaci\u00f3n de las ciudades tomara a la estructura familiar tradicional como base y con esto al hombre como su jefe natural. Esta forma de ver la ciudad intent\u00f3 racionalizar y estandarizar el espacio urbano mediante este an\u00e1lisis social y plante\u00f3 intervenciones que continuaban segregando a la mujer a un segundo plano.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se puede observar, el nulo poder decisi\u00f3n en todos los \u00e1mbitos de la mujer y su papel dom\u00e9stico m\u00e1xime se encarg\u00f3 de que las condiciones f\u00edsicas de las ciudades estuviesen completamente desligadas a sus necesidades de seguridad y bienestar. El hombre, por su parte, se encarg\u00f3 de crear un entorno que para \u00e9l represent\u00f3 comodidad y coherencia con sus intereses laborales y sociales; este es el tipo de ciudad que hoy persiste. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero a pesar de que el cambio social es lento, hoy la mujer y la ciudad tienen una relaci\u00f3n menos alejada y la composici\u00f3n social de la familia \u201cest\u00e1ndar\u201d ha mutado. En Colombia, por ejemplo, las cifras de la composici\u00f3n familiar demostraron cambios significativos. Seg\u00fan el Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n (DNP), se<em> <\/em>evidencia un aumento en los \u00faltimos veinte a\u00f1os en la tasa de jefatura femenina en el total de hogares al pasar de 23% a 35%, lo que implica que, en 2014, m\u00e1s de un tercio de los hogares tienen como jefe a una mujer. Esto conlleva cambios culturales asociados al reconocimiento de la mujer como l\u00edder del hogar y tomadora de decisiones aun con la presencia del c\u00f3nyuge hombre, sin contar con el aumento de las madres cabeza de familia que son piezas sociales fr\u00e1giles pues estad\u00edsticamente tienen mayor probabilidad de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como en la modernidad del\nsiglo XX el ordenamiento urbano reflej\u00f3 los valores tradicionales de las\nestructuras machistas de su \u00e9poca, es momento de que el siglo XXI haga lo\npropio y comience a reconocer a la mujer como un agente de liderazgo social y\npor ende urbano. Los riesgos a los que se ven expuestas en las ciudades\ncontempor\u00e1neas debe ser una raz\u00f3n suficiente para virar en la forma en c\u00f3mo se\nconciben e incluir este factor como una directriz de planificaci\u00f3n y dise\u00f1o que\nmerece un mayor detenimiento. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/b.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-185\" width=\"679\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/b.jpg 984w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/b-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/b-768x511.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 679px) 100vw, 679px\" \/><figcaption> <em>Ph: Mauricio Alvarado, tomada de: <\/em>https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/bogota\/la-violencia-contra-la-mujer-y-los-riesgos-de-impunidad-articulo-714808 (2017) <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Mecanismos para disminuir la vulnerabilidad femenina desde la planificaci\u00f3n urbana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>El liderazgo de la mujer en procesos participativos de planificaci\u00f3n urbana <\/strong>se convierte en una herramienta fundamental para materializar en las ciudades sus necesidades y demandas en todas las escalas. Tomarlas como un factor diferenciado y especial ser\u00eda una muestra del reconocimiento de su vulnerabilidad actual en el espacio urbano y un punto de partida para mejorar sus condiciones en las calles.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Los sistemas de movilidad urbana deben ser solidarios <\/strong>con la poblaci\u00f3n femenina<strong>. <\/strong>Los sistemas de transporte masivos se han convertido en espacios en donde la vulnerabilidad de la mujer se agudiza. Estos deben brindar alternativas efectivas de protecci\u00f3n y prevenci\u00f3n de abusos bien sea con veh\u00edculos diferenciados o mecanismos de denuncia pr\u00e1cticos y eficaces ante posibles casos de agresi\u00f3n.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>El dise\u00f1o de un espacio p\u00fablico que brinde garant\u00edas para transitar y circular <\/strong>es vital para evitar las agresiones a la integridad f\u00edsica de la mujer. Parques, plazas, andenes y calles debidamente iluminadas y con vigilancia natural o policial han demostrado que disminuyen ostensiblemente los casos de violaciones, abusos, robos y asesinatos hacia las mujeres.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La cultura ciudadana basada en el respeto por la mujer <\/strong>es la medida m\u00e1s importante que se debe tomar. Los cambios f\u00edsicos que contribuyen a mitigar los flagelos a los que se ven expuestas no tendr\u00e1n unos resultados considerables si se contin\u00faan propagando patrones de comportamiento machistas y abusivos amparados en las tradiciones que, como se ve a lo largo de este art\u00edculo, han respaldado la marginaci\u00f3n de la mujer en todas sus escalas.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ciudades en el mundo hist\u00f3ricamente han sido construidas por y para los hombres. En Latinoam\u00e9rica el panorama es negativo; las cifras de abuso, muerte y violencia sexual ocurridos en el espacio urbano dejan a la mujer como un integrante vulnerable e ignorado en la consolidaci\u00f3n urbana.<\/p><p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/2020\/04\/13\/pensar-las-ciudades-es-tambien-cuestion-de-genero\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":184,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/files\/2020\/04\/a-1.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=182"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":191,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182\/revisions\/191"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/media\/184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/laberinto-urbano\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}