{"id":894,"date":"2014-04-18T11:02:29","date_gmt":"2014-04-18T16:02:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/?p=894"},"modified":"2017-09-26T14:37:44","modified_gmt":"2017-09-26T19:37:44","slug":"el-cine-y-yo-somos-como-un-matrimonio-mal-llevado-no-puedo-vivir-con-el-o-sin-el-gabo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2014\/04\/18\/el-cine-y-yo-somos-como-un-matrimonio-mal-llevado-no-puedo-vivir-con-el-o-sin-el-gabo\/","title":{"rendered":"\u201cEl cine y yo somos como un matrimonio mal llevado\u201d GABO"},"content":{"rendered":"<p>Este escrito sobre Gabo y su relaci\u00f3n con el cine, lo quer\u00eda hacer desde hace varios a\u00f1os pues me llamaba poderosamente la atenci\u00f3n la forma en que se expresaba directa o indirectamente sobre todo lo relacionado con cinematograf\u00eda.<\/p>\n<p>Hoy con motivo de su fallecimiento me atrevo a afirmar que Garc\u00eda M\u00e1rquez,<strong> afortunadamente para los colombianos, fue escritor porque encontr\u00f3 muy complejo hacer cine<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-EDITADA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-895\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-EDITADA.jpg\" alt=\"gabo-EDITADA\" width=\"480\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-EDITADA.jpg 480w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-EDITADA-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tom\u00e9 el libro, Vivir para contarla, como base para esta afirmaci\u00f3n pues su car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico lo hace rico en an\u00e9cdotas. La primera de ellas, la que cuenta que de ni\u00f1o su abuelo lo animaba para que expusiera ante la familia la pel\u00edcula que acaban de ver en el peque\u00f1o teatro de don Antonio Daconte en Aracataca.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cNos invitaba a la funci\u00f3n tempranera de su sal\u00f3n Olympia, para alarma de la abuela, que lo ten\u00eda como un libertinaje impropio para un nieto inocente. Pero Papalelo persisti\u00f3, y al d\u00eda siguiente me hac\u00eda contar la pel\u00edcula en la mesa, me correg\u00eda los olvidos y errores y me ayudaba a reconstruir los episodios dif\u00edciles. Eran atisbos de arte dram\u00e1tico que sin duda de algo me sirvieron\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Aunque la imaginaci\u00f3n y las inquietudes literarias siempre lo acompa\u00f1aron de ni\u00f1o, el cine representaba un misterio m\u00e1gico que pudo disfrutar libremente cuando obtuvo el permiso de su padre para ir solo a la matin\u00e9 de los domingos en el teatro Colombia en donde vio varias de las pel\u00edculas que lo marcar\u00edan<\/p>\n<p><strong><em>\u201cLa Invasi\u00f3n de Mongo fue la primera epopeya interplanertaria que s\u00f3lo pude reemplazar en mi coraz\u00f3n muchos a\u00f1os despu\u00e9s con la Odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Sin embargo el cine argentino con las pel\u00edculas de Carlos Gardel y Libertad Lamarque, termin\u00f3 por derrotar a todos.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/libro-de-gabriel-garcia-marquez-vivir-para-contarla-2380-MLA4791247464_082013-F.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-897\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/libro-de-gabriel-garcia-marquez-vivir-para-contarla-2380-MLA4791247464_082013-F.jpg\" alt=\"libro-de-gabriel-garcia-marquez-vivir-para-contarla-2380-MLA4791247464_082013-F\" width=\"432\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/libro-de-gabriel-garcia-marquez-vivir-para-contarla-2380-MLA4791247464_082013-F.jpg 1200w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/libro-de-gabriel-garcia-marquez-vivir-para-contarla-2380-MLA4791247464_082013-F-300x225.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/libro-de-gabriel-garcia-marquez-vivir-para-contarla-2380-MLA4791247464_082013-F-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 432px) 100vw, 432px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero su influencia para comenzar a so\u00f1ar vino realmente de su amigo e integrante del grupo de La Cueva el cuentista \u00c1lvaro Cepeda Samudio, un cin\u00e9filo que estudi\u00f3 en Nueva York quien le meti\u00f3 una espina que \u00a0lo acompa\u00f1ar\u00eda hasta su muerte<\/p>\n<p><em><strong>\u201cCuando \u00c1lvaro regres\u00f3 me dio un curso completo a base de gritos y ron blanco hasta el amanecer en las mesas de las peores cantinas, para ense\u00f1arme a golpes lo que le hab\u00edan ense\u00f1ado de cine en los Estados Unidos, y amanec\u00edamos so\u00f1ando despiertos con hacerlo en Colombia\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u00a1Hacerlo en Colombia! Es comienzo de los a\u00f1os 50 y en el pa\u00eds se hab\u00eda dejado de producir cine desde los hitos cinematogr\u00e1ficos de los a\u00f1os 20. Eran adem\u00e1s \u00e9pocas dif\u00edciles para el joven escritor coste\u00f1o radicado ahora en la capital pues le pagaban poco por publicar sus cuentos y las dudas sobre su futuro lo agobiaban, as\u00ed que esta idea loca lo anim\u00f3<\/p>\n<p><em><strong>\u201cla falta de ilusiones me afectaba m\u00e1s que la falta de plata\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Mientras dejaba de ser una ilusi\u00f3n lo de hacer cine, Garc\u00eda M\u00e1rquez se hab\u00eda ganado el afecto del gran director del peri\u00f3dico El Espectador, don Guillermo Cano quien lo valoraba por la forma descriptiva en que redactaba las noticias y su criterio para volverlas cr\u00f3nicas, de tal manera que cuando Gabo le plante\u00f3 escribir sobre cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica\u00a0 no dudo en aceptar.<\/p>\n<p><em><strong>\u201cEl Espectador fue el primero que asumi\u00f3 el riesgo y me encomend\u00f3 la tarea de comentar los estrenos de la semana m\u00e1s como una cartilla elemental para aficionados que como un alarde pontificial\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Y en verdad que as\u00ed fue, Gabo no s\u00f3lo comentaba las pel\u00edculas, el hablaba de lo que ve\u00eda en torno al cine, como ese fabuloso art\u00edculo en el que se pregunta por el abuelo adinerado que va a matin\u00e9 todos los d\u00edas. El que ser\u00e1 nuestro nobel de literatura superar\u00e1 la limitada cr\u00edtica de pel\u00edculas para hacer maravillosas cr\u00f3nicas relacionadas con cine.<\/p>\n<p>Entre 1954 y 1955 escribi\u00f3 75 cr\u00f3nicas de cine, varias enviadas desde Roma donde fue corresponsal del peri\u00f3dico capitalino, algunas de las cuales las le\u00ed en el libro Cr\u00f3nicas y Reportajes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/cronicas-y-reportajes-gabriel-garcia-marquez-6244-MLA48485926_7978-O.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-898\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/cronicas-y-reportajes-gabriel-garcia-marquez-6244-MLA48485926_7978-O.jpg\" alt=\"cronicas-y-reportajes-gabriel-garcia-marquez-6244-MLA48485926_7978-O\" width=\"328\" height=\"442\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/cronicas-y-reportajes-gabriel-garcia-marquez-6244-MLA48485926_7978-O.jpg 364w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/cronicas-y-reportajes-gabriel-garcia-marquez-6244-MLA48485926_7978-O-222x300.jpg 222w\" sizes=\"auto, (max-width: 328px) 100vw, 328px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el libro, <strong>C\u00f3mo se cuenta un cuento<\/strong>, basado en sus talleres de cine dictados en la Escuela Internacional de cine y TV de Cuba, precisa que en su \u00e9poca de estudiante asisti\u00f3 al <strong>Centro Experimental de Cinematograf\u00eda en Roma<\/strong> a aprender el oficio de guionista pero los que ense\u00f1aban eran una especie de doctores en historia del cine y no daban opci\u00f3n a practicar, que la verdadera ense\u00f1anza para escribir cine la adquiri\u00f3 cuando aprendi\u00f3 las normas del montaje.Ten\u00eda 27 a\u00f1os y su amor por el cine crec\u00eda, sin embargo le parec\u00eda muy complicada la l\u00f3gica de filmaci\u00f3n y los recursos t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente uno de sus libros m\u00e1s destacados <strong>EL coronel no tiene quien le escriba<\/strong>, escrito en esa \u00e9poca, dice Gabo que lo pens\u00f3 como un gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico pero que no ve\u00eda como realizarlo, as\u00ed que lo public\u00f3 con buena cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, de nuevo en Bogot\u00e1, \u00a0le lleg\u00f3 \u00c1lvaro Cepeda a la oficina para que se vinculara junto a Luis Vinces en una pel\u00edcula que iban a hacer. Ese primer corto se llam\u00f3 la <strong>Langosta Azul<\/strong>, tiene un aire surrealista y se registra como la primera participaci\u00f3n de Gabo como guionista, aunque \u00e9l dice que s\u00f3lo ajust\u00f3 algunos detalles de la estructura narrativa.<\/p>\n<p>A partir de ese momento comenzaron otras curiosas intervenciones en el cine, como la que hicieron en M\u00e9xico con el surrealista insigne<strong> Luis Bu\u00f1uel<\/strong> <strong>quien dirigi\u00f3 su cuento<\/strong>\u00a0<strong>En este pueblo no hay ladrones (1961), Juan Rulfo de quien adapt\u00f3 la novela El gallo de oro y Arturo Ripstein quien dirigi\u00f3 la versi\u00f3n mejicana de Tiempo de morir 1966.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_899\" style=\"width: 496px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/Acapulco_1965_Gabriel_Garcia_Marquez_gafas_sentado_Luis_Alcoriza_Luis_Bunuel_derecha.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-899\" class=\" wp-image-899 \" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/Acapulco_1965_Gabriel_Garcia_Marquez_gafas_sentado_Luis_Alcoriza_Luis_Bunuel_derecha.jpg\" alt=\"Gabo de gafas oscuras, sentado, Luis Bu\u00f1uel a su derecha brindando\" width=\"496\" height=\"365\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/Acapulco_1965_Gabriel_Garcia_Marquez_gafas_sentado_Luis_Alcoriza_Luis_Bunuel_derecha.jpg 620w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/Acapulco_1965_Gabriel_Garcia_Marquez_gafas_sentado_Luis_Alcoriza_Luis_Bunuel_derecha-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-899\" class=\"wp-caption-text\">Gabo de gafas oscuras, sentado, Luis Bu\u00f1uel a su derecha brindando<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo curioso es que con algunas excepciones las pel\u00edculas basadas en sus escritos no alcanzaron el \u00e9xito de taquilla o de cr\u00edtica que se esperar\u00eda por su condici\u00f3n de literato pero la cruda realidad es que son lenguajes diferentes y como bien lo dijo el mismo, una pel\u00edcula depende de muchas personas a diferencia de la literatura que lo hace una solamente.<\/p>\n<p>Pronto llegaron los premios en literatura como el <strong>R\u00f3mulo Gallegos en 1972<\/strong> mientras en cine las entradas eran desfavorables, as\u00ed se escuchara que sus guiones eran muy bien estructurados. Result\u00f3 com\u00fan que quienes lo adaptaban manifestaban un excesivo gusto por su obra o \u00a0trataban de ser muy fieles al relato original. <strong>Esa puede ser una de las paradojas de Gabo y el cine, que existe un respeto may\u00fasculo por sus escritos cuando lo que se debe hacer es tomar su esencia y re elaborar un producto nuevo basado en las normas del lenguaje cinematogr\u00e1fico<\/strong>.<\/p>\n<p>Sin embargo, el universo Garc\u00eda-marquiano (si me permiten el t\u00e9rmino), est\u00e1 en obras cinematogr\u00e1ficas que admiro, por ejemplo<strong> la versi\u00f3n colombiana de Tiempo de morir 1985, dirigida por Jorge Al\u00ed Triana<\/strong>, en donde se proyecta la pesada responsabilidad que cree tener Juli\u00e1n Moscote de vengar la muerte de su padre sucedida hace dieciocho a\u00f1os en un duelo con Juan S\u00e1yago, as\u00ed el que lo hizo ya hubiera pagado con la c\u00e1rcel. Interpretada con gran credibilidad por Gustavo Angarita como Juan S\u00e1yago, Sebasti\u00e1n Ospina como Juli\u00e1n Moscote, Maria Eugenia D\u00e1vila y Jorge Emilio Salazar <strong>este Western o pel\u00edcula de vaqueros a la colombiana \u00a0es un referente importante para valorarlo<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_900\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/78552_112_imagen__.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-900\" class=\" wp-image-900 \" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/78552_112_imagen__.jpg\" alt=\"Arriba Tiempo de morir Arturo Ripstein 1966, abajo Tiempo de morir Jorge Al\u00ed Triana 1985\" width=\"410\" height=\"593\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/78552_112_imagen__.jpg 760w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/78552_112_imagen__-207x300.jpg 207w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/78552_112_imagen__-708x1024.jpg 708w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-900\" class=\"wp-caption-text\">Tiempo de morir, Jorge Al\u00ed Triana 1985, en el afiche Gustavo Angarita como Juan S\u00e1yago<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Uno de los libros que consider\u00e9 m\u00e1s cinematogr\u00e1ficos de su obra fue, Del amor y otros demonios<\/strong>, llevado a la pantalla grande por la costarricense <strong>Hilda Hidalgo en el 2010<\/strong> quien se esmer\u00f3 en mostrar una hermosa fotograf\u00eda pero lamentablemente sin la emoci\u00f3n visual que si me gener\u00f3 el libro pues para mi no alcanz\u00f3 a reflejar toda la angustia de este joven sacerdote enamorado de Sierva Mar\u00eda de todos lo \u00c1ngeles.<\/p>\n<p><strong>Y vuelve esa inevitable situaci\u00f3n de comparar la pel\u00edcula que nos hacemos los lectores al leer el libro con la inconformidad al ver la versi\u00f3n del director en la pantalla grande<\/strong>.<\/p>\n<p>No obstante, Gabo le met\u00eda todo su entusiasmo a cada nuevo proyecto que lamentablemente una y otra vez resultaban flojos para la audiencia as\u00ed tuviera actores renombrados como <strong>Ornella Muti y Antonhy Dell\u00f3n en Cr\u00f3nica de una muerte anunciada 1987 del director italiano Francesco Rossi o Javier Bardem y Catalina Sandino en el Amor en los tiempos del c\u00f3lera del 2007 producida en Hollywood<\/strong>.<\/p>\n<p>Junto a su amigo el director brasilero Francisco Birry y por supuesto con el respaldo de Fidel Castro cre\u00f3 la <strong>Escuela Internacional de Cine y Televisi\u00f3n ubicada en San Antonio de los Ba\u00f1os<\/strong> a 40 minutos de la Habana, donde, comentario aparte, tuve la oportunidad de estudiar un par de meses y comprobar que Gabo escogi\u00f3 a Cuba porque el realismo m\u00e1gico es tan fuerte all\u00e1 como lo es en Colombia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_902\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-int1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-902\" class=\" wp-image-902 \" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-int1.jpg\" alt=\"Robert Redford y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en la EICTV en la Habana\" width=\"420\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-int1.jpg 600w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/gabo-int1-300x254.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-902\" class=\"wp-caption-text\">Robert Redford y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en la EICTV en la Habana<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Creo que en alg\u00fan momento Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez comprendi\u00f3 que la literatura y el cine son dos lenguajes diferentes, que pueden nutrirse uno del otro, que se quieren y necesitan pero el \u00e9xito en una no necesariamente asegura la adaptaci\u00f3n en la otra, <strong>por eso se neg\u00f3 a que alguien filmara la obra que encierra su maravillosa mitolog\u00eda caribe\u00f1a, Cien a\u00f1os de soledad: \u00a0\u201cs\u00f3lo si la realizara Akira Kurosawa\u201d dijo, a lo que el director japon\u00e9s respondi\u00f3 cordialmente que no se atrever\u00eda a semejante reto.<\/strong><\/p>\n<p>Pero no todo en su relaci\u00f3n con el cine tuvo un sabor agridulce. Rodrigo Garc\u00eda Barcha su hijo mayor es hoy en d\u00eda un respetado director de cine con formaci\u00f3n en fotograf\u00eda quien tiene las cosas claras a pesar del peso de su apellido, una vez le preguntaron que si adaptar\u00eda obras de su padre al cine y con una sabidur\u00eda propia de las estirpes condenadas a cien a\u00f1os de soledad, contest\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p><i>\u00abNo, no est\u00e1 dentro de mis planes, porque no resultar\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9? Por dos razones. En primer lugar, porque la pel\u00edcula en s\u00ed misma ser\u00eda secundaria. Y, adem\u00e1s, porque Gabo y yo tenemos distintas obsesiones y, por lo tanto, distintos temas\u00bb<\/i><i><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_903\" style=\"width: 490px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/faceta_gabo_sentado_en_la_cama.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-903\" class=\" wp-image-903 \" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/faceta_gabo_sentado_en_la_cama.jpg\" alt=\"Adios Nobel\" width=\"490\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/faceta_gabo_sentado_en_la_cama.jpg 700w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2014\/04\/faceta_gabo_sentado_en_la_cama-300x214.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 490px) 100vw, 490px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-903\" class=\"wp-caption-text\">\u201cEl cine y yo somos como un matrimonio mal llevado, no puedo vivir con \u00e9l o sin \u00e9l\u201d Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este escrito sobre Gabo y su relaci\u00f3n con el cine, lo quer\u00eda hacer desde hace varios a\u00f1os pues me llamaba poderosamente la atenci\u00f3n la forma en que se expresaba directa o indirectamente sobre todo lo relacionado con cinematograf\u00eda. Hoy con motivo de su fallecimiento me atrevo a afirmar que Garc\u00eda M\u00e1rquez, afortunadamente para los colombianos, &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2014\/04\/18\/el-cine-y-yo-somos-como-un-matrimonio-mal-llevado-no-puedo-vivir-con-el-o-sin-el-gabo\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[3,1],"tags":[181],"class_list":["post-894","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas-de-cine","category-comentarios-cinematograficos","tag-gabo-y-el-cine","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2uKeD-eq","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=894"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/894\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1434,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/894\/revisions\/1434"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}