{"id":522,"date":"2013-01-28T09:34:39","date_gmt":"2013-01-28T14:34:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/?p=522"},"modified":"2020-03-09T11:03:44","modified_gmt":"2020-03-09T16:03:44","slug":"que-espero-del-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2013\/01\/28\/que-espero-del-cine\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 espero del cine?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando comenc\u00e9 a ir a cine lo hice de la mano de mi padre. Era el a\u00f1o 1977 y no era com\u00fan que las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n despertaran tanta emoci\u00f3n entre los espectadores<\/strong> <strong>de todo el mundo<\/strong>, pero se trataba de la \u00b4premier\u00b4 de <strong>La Guerra de las Galaxias<\/strong>, una aventura futurista que se viv\u00eda \u00aben un lugar muy lejano\u00bb &nbsp;donde se mezclaban arquetipos de hero\u00edsmo medieval con naves que volaban a la velocidad de la luz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2013\/01\/28\/que-espero-del-cine\/la_guerra_de_las_galaxias\/\" rel=\"attachment wp-att-523\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-523\" alt=\"la_guerra_de_las_galaxias\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/la_guerra_de_las_galaxias.jpg\" width=\"302\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/la_guerra_de_las_galaxias.jpg 302w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/la_guerra_de_las_galaxias-201x300.jpg 201w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de ir a ver el primer \u00e9xito de <strong>George Lucas<\/strong>, mi padre me cont\u00f3 que en los a\u00f1os 50 hab\u00edan presentado en un teatro de nuestra ciudad y en tercera dimensi\u00f3n, <strong>Flash Gordon<\/strong>, un \u00edcono de los h\u00e9roes espaciales. No lo pod\u00eda creer, pero su relato fue tan convincente que me motiv\u00f3 a preguntarle m\u00e1s sobre la historia del cine y un poco sobre c\u00f3mo pod\u00edan darle vida a esos personajes.<\/p>\n<p><strong>Pero la idea no es hablar de estas pel\u00edculas sino de lo que espero del cine.<\/strong><\/p>\n<p>Siempre fue algo especial para m\u00ed, incluso en los a\u00f1os 80 despu\u00e9s de que llegaron las videocaseteras a la casa, que aunque me facilitaron el descubrimiento de pel\u00edculas cl\u00e1sicas o de pa\u00edses que jam\u00e1s estar\u00edan en una cartelera comercial de Bucaramanga, no ten\u00eda el encanto de encerrarse en un gran recinto para que me contaran una historia fuera de lo com\u00fan, sin mayor distracci\u00f3n que la que puedan ofrecer los acompa\u00f1antes.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s adelante, en la universidad me interes\u00f3 m\u00e1s el impacto social del cine que otros aspectos de realizaci\u00f3n<\/strong>. Art\u00edculos como los del ex profesor de Comunicaci\u00f3n Social en la UNAB, Campo El\u00edas Narvaez, a comienzos de los noventa, me marcaron un norte a seguir. En uno de ellos, hablaba de ese momento a finales del siglo XIX en el cu\u00e1l se dieron tres nuevos aportes cient\u00edficos que ayudan a encontrar los enredos ocultos del hombre.<\/p>\n<p><strong>Uno de ellos fue la creaci\u00f3n de los Rayos X<\/strong>. Por primera vez se pod\u00eda ver al interior de un cuerpo humano vivo y con ello entender mejor su funcionamiento, <strong>otro fue el Psicoan\u00e1lisis de Freud<\/strong>, cuya base conceptual consist\u00eda en entrar a la mente de los pacientes para descubrir a trav\u00e9s de sus recuerdos y experiencias las causas de sus comportamientos y as\u00ed tratarlos de una forma diferente a lo supersticioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_524\" style=\"width: 336px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2013\/01\/28\/que-espero-del-cine\/homer-en-rayos-x-1\/\" rel=\"attachment wp-att-524\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-524\" class=\" wp-image-524 \" alt=\"Homer-en-Rayos-X-1\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/Homer-en-Rayos-X-1.jpg\" width=\"336\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/Homer-en-Rayos-X-1.jpg 800w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/Homer-en-Rayos-X-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-524\" class=\"wp-caption-text\">Homero Simpson, Rayos X<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Y un tercer impacto, recordaba Campo El\u00edas, fue la primera proyecci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, un 28 de diciembre de 1895 en Par\u00eds, donde adem\u00e1s de crearse una nueva forma de entretenimiento se estaba abriendo una ventana para mirar la sociedad<\/strong> o, mejor a\u00fan, un espejo para revisarnos como individuos.<\/p>\n<p>Desde ese momento dej\u00e9 de ir a cine solo por \u2018desparche\u2019 o como plan con la pareja o como lo hac\u00eda de ni\u00f1o para sorprenderme con los efectos especiales. Empec\u00e9 a leer sobre pel\u00edculas ganadoras de festivales, a conseguir las que registraban los libros de cine como trascendentales as\u00ed como las colombianas de cualquier \u00e9poca. Quer\u00eda entender la esencia de ese arte, pero lo hac\u00eda desde afuera.<\/p>\n<p>Estudi\u00e9 el libro, C\u00f3mo se comenta un &nbsp;texto f\u00edlmico, de Ram\u00f3n Carmona 1993, donde se diferencia entre Opini\u00f3n, Comentario y Cr\u00edtica. Entend\u00ed que <strong>\u00b4opinamos\u00b4 cuando hablamos de nuestra sensaci\u00f3n ante la pel\u00edcula<\/strong>, ej, que peli aburrida. Comprend\u00ed que hacemos <strong>\u00b4comentarios\u00b4 cuando incorporamos apreciaciones sobre el lenguaje audiovisual<\/strong>, como, los planos, el gui\u00f3n, los colores o la m\u00fasica, pero adem\u00e1s si le damos sentido a lo narrado, es decir, cuando hacemos interpretaciones sociales o personales desde nuestra perspectiva.<\/p>\n<p>Y finalmente, aprend\u00ed que se hace <strong>cr\u00edtica cuando se juzga a la pel\u00edcula<\/strong> basado en profundos conocimientos, t\u00e9cnicos, hist\u00f3ricos, sociales y de lenguaje cinematogr\u00e1fico, actividad reservada para maestros de gran reconocimiento.<\/p>\n<p>Intent\u00e9 ser cr\u00edtico pero no me gust\u00f3 la actitud de creer que sin la suficiente experiencia y sabidur\u00eda pod\u00eda juzgar algo o a alguien.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varios a\u00f1os entr\u00e9 en una etapa de mi vida en donde todo me parec\u00eda sin importancia. Mi trabajo, mis relaciones, mis opiniones, la de los dem\u00e1s y lo m\u00e1s grave, <strong>el cine me parec\u00eda que ya no me dec\u00eda nada. Pero el problema no eran las pel\u00edculas sino yo como espectador<\/strong>, pues estaba replanteando mis intereses, prioridades y as\u00ed mismo redefiniendo lo que sent\u00eda por ese arte que me sorprendi\u00f3 de ni\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_525\" style=\"width: 384px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2013\/01\/28\/que-espero-del-cine\/invencion_hugo_cine_n-640x640x80\/\" rel=\"attachment wp-att-525\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-525\" class=\" wp-image-525\" alt=\"invencion_hugo_cine_n-640x640x80\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/invencion_hugo_cine_n-640x640x80.jpg\" width=\"384\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/invencion_hugo_cine_n-640x640x80.jpg 640w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/invencion_hugo_cine_n-640x640x80-300x209.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-525\" class=\"wp-caption-text\">Escena de La invenci\u00f3n de Hugo, Scorsese<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Prefer\u00ed, desde entonces, hacer comentarios sobre cine en su contexto, no solo sobre pel\u00edculas, valorando lo que encierra la cinematograf\u00eda para la sociedad<\/strong>, como lo hac\u00eda Campo El\u00edas. Hablo de lo que me llega a la raz\u00f3n y a la sensaci\u00f3n, de lo que me cuestiono en la vida, de mi entorno, de los temas que me interesan, no necesariamente de las pel\u00edculas ganadoras del Oscar, Cannes, Berl\u00edn o del Festival de Cine de Cartagena solo por snobismo.<\/p>\n<p><strong>Me acerco a lo cinematogr\u00e1fico, como lo hac\u00edan los antiguos griegos con sus Or\u00e1culos, para ver que me pueden decir, y si lo hacen de una manera creativa y divertida, mejor.<\/strong><\/p>\n<p>Por eso las pel\u00edculas que aparecen en <strong>El Colombian Dream<\/strong> no las escojo por ser \u00abbuenas o malas\u00bb como dir\u00edan, de manera pedante, en otro blog, est\u00e1n porque &nbsp;tienen algo que me llama la atenci\u00f3n en su discurso o en su lenguaje audiovisual, que me permiten interpretar la realidad a partir de la ficci\u00f3n, no importa si es una escena, un detalle en el gui\u00f3n o un cameo fugaz, yo <strong>las veo como una parte perdida de la ventana desde donde observo la sociedad, o mejor aun, como si fueran un peque\u00f1o vidrio de ese espejo donde me puedo mirar.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pr\u00f3ximo art\u00edculo Operaci\u00f3n E: &nbsp;\u00bfLa historia de Emmanuel o la censura?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando comenc\u00e9 a ir a cine lo hice de la mano de mi padre. Era el a\u00f1o 1977 y no era com\u00fan que las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n despertaran tanta emoci\u00f3n entre los espectadores de todo el mundo, pero se trataba de la \u00b4premier\u00b4 de La Guerra de las Galaxias, una aventura futurista que se &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/2013\/01\/28\/que-espero-del-cine\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":525,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[3],"tags":[90,10,89,91],"class_list":["post-522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas-de-cine","tag-apreciacion-cinematografica","tag-cine-y-sociedad","tag-comentario-de-cine","tag-la-guerra-de-las-galaxias","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/files\/2013\/01\/invencion_hugo_cine_n-640x640x80.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2uKeD-8q","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=522"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1888,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/522\/revisions\/1888"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/media\/525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-colombian-dream\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}