{"id":19,"date":"2016-02-08T15:57:46","date_gmt":"2016-02-08T15:57:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/?p=19"},"modified":"2016-02-21T23:59:01","modified_gmt":"2016-02-22T04:59:01","slug":"el-menos-comun-de-los-sentidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/2016\/02\/08\/el-menos-comun-de-los-sentidos\/","title":{"rendered":"El menos com\u00fan de los sentidos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-43 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/files\/2016\/02\/olfato-a-funcao-do-nariz-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/files\/2016\/02\/olfato-a-funcao-do-nariz-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/files\/2016\/02\/olfato-a-funcao-do-nariz.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Recuerdo que en mi educaci\u00f3n b\u00e1sica, me ense\u00f1aron los fundamentos te\u00f3ricos que desde la biolog\u00eda, me permit\u00edan reconocer conscientemente aquellos espacios de mi cuerpo que me conectaban con el mundo desde mi sensorialidad.\u00a0O\u00eddo, tacto, gusto, olfato y visi\u00f3n, eran estudiados en esa estructura anat\u00f3mica que me hac\u00eda posible disfrutar los colores de mis mu\u00f1ecas, la m\u00fasica de Enrique y Ana, la dulzura de los helados que mi padre me compraba al salir del parque, el calor del sol y la textura de la arena al correr por la playa o el aroma de las tortas de mi madre cuando estaban a punto de salir del horno.<\/p>\n<p>Hac\u00eda consciente que ten\u00eda un \u00f3rgano o sistema que desarrollaba cada funci\u00f3n, que nos era com\u00fan en nuestra condici\u00f3n de seres humanos. Eso lo aprend\u00ed. Lo que no aprend\u00ed era c\u00f3mo funcionaba ese sentido del que tantos hablaban: el sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda evoco recuerdos de mi infancia y experimento la gratitud de haberlos vivido. Habr\u00e1 quien estas mismas vivencias las recuerde con nostalgia o quien piense que debi\u00f3 tener otro tipo de vida y haya en sus pensamientos cierto juicio de injusticia. Esto depende de la interpretaci\u00f3n que damos a lo que realmente hemos vivido y las emociones que activa en nuestro cuerpo, que nos predisponen a una u otra manera de actuar. Lo no com\u00fan es la forma en que percibimos cada est\u00edmulo que llega a nuestra vida y la forma en que reaccionamos ante ellos.<\/p>\n<p>Sin embargo, hablamos recurrentemente del \u201csentido com\u00fan\u201d como si todos debiesen razonar de la forma en que yo lo hago, ver las cosas como yo las veo, hacer frente a una situaci\u00f3n lo que yo habr\u00eda hecho o experimentar las mismas emociones que yo frente a un hecho determinado.<br \/>\nQuiz\u00e1s sea este uno de los espacios de mayores diferencias y causas de conflicto en el manejo de las relaciones entre los seres humanos. Realmente no sabemos c\u00f3mo es el mundo, s\u00f3lo sabemos c\u00f3mo lo percibimos o c\u00f3mo lo interpretamos. No existen percepciones acertadas o err\u00f3neas, sino sencillamente percepciones individuales y \u00fanicas, dado el ser humano que soy y todo el filtro emocional, corporal y mental que he construido a lo largo de mi vida, por el que pasa cualquier experiencia que tenga.<\/p>\n<p>En este sentido, garantizar relaciones humanas saludables y respetuosas, pasa por hacer consciente que eso que llamamos \u201csentido com\u00fan\u201d no existe en grupo humano alguno, por cercano e \u00edntimo que sea. Siempre habr\u00e1 diferencias en nuestras percepciones, porque somos seres humanos \u00fanicos. Y estas diferencias enriquecen si somos capaces de escucharnos, respetarnos y hacer consciente que la integraci\u00f3n de puntos de vista, percepciones y formas de actuar frente a determinadas situaciones, pueden llevarnos a resultados mucho m\u00e1s grandes, soluciones m\u00e1s efectivas y futuros m\u00e1s significativos y saludables, que las posturas cerradas, sordas y que se niegan a ver el mundo que me muestra el otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>Maritza Rodr\u00edguez<\/strong><br \/>\n<strong>maritzarodriguez@anandacenter.co<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo que en mi educaci\u00f3n b\u00e1sica, me ense\u00f1aron los fundamentos te\u00f3ricos que desde la biolog\u00eda, me permit\u00edan reconocer conscientemente aquellos espacios de mi cuerpo que me conectaban con el mundo desde mi sensorialidad.\u00a0O\u00eddo, tacto, gusto, olfato y visi\u00f3n, eran estudiados en esa estructura anat\u00f3mica que me hac\u00eda posible disfrutar los colores de mis mu\u00f1ecas, la &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/2016\/02\/08\/el-menos-comun-de-los-sentidos\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":43,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-19","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/files\/2016\/02\/olfato-a-funcao-do-nariz.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19\/revisions\/51"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/el-arte-de-ser-humanos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}