{"id":28,"date":"2020-08-27T03:46:03","date_gmt":"2020-08-27T03:46:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/?p=28"},"modified":"2021-01-21T01:55:07","modified_gmt":"2021-01-21T01:55:07","slug":"la-gata-golosa-un-ejemplo-de-nuestra-colombianidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/2020\/08\/27\/la-gata-golosa-un-ejemplo-de-nuestra-colombianidad\/","title":{"rendered":"La Gata Golosa: Un ejemplo de nuestra colombianidad"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"229\" src=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/files\/2021\/01\/La-Gata-Golosa.jpg\" alt=\"La Gata Golosa\" class=\"wp-image-58\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Fulgencio Garc\u00eda<\/strong>, compositor con un nombre en evidente v\u00eda de extenci\u00f3n, naci\u00f3 un 10 de mayo de 1880 en Purificaci\u00f3n, Tolima, y fue el creador de uno de los pasillos m\u00e1s famosos en nuestro pa\u00eds, <strong>La Gata Golosa<\/strong>, una pieza que m\u00e1s que m\u00fasica, nos habla de nuestra manera de ser como colombianos acompa\u00f1\u00e1ndonos por generaciones con su ritmo de pasillo alegre que logra quedarse en nuestra memoria muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para explicar la historia detr\u00e1s de la Gata Golosa hay que ubicarnos en un tiempo diferente, en la Bogot\u00e1 de inicios del siglo XX, una ciudad que no hab\u00eda tenido que pasar a\u00fan por eventos tan radicales para la historia de Colombia como el <strong>Bogotazo<\/strong> y que a\u00fan no ten\u00eda a <strong>Transmilenio<\/strong> contaminando sus calles y dejando grandes huecos en el asfalto.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos tiempos, que err\u00f3neamente llamamos \u201cm\u00e1s simples\u201d ya que de volver al pasado nadie podr\u00eda aguantar mucho tiempo sin las comodidades de hoy, los habitantes de <strong>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1<\/strong> ten\u00edan lugares predilectos para poder disfrutar con sus amigos y cercanos, estos eran las<strong> chicher\u00edas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como su nombre lo indica, en estos lugares el principal atractivo era la venta y consumo de esta bebida fermentada a base de ma\u00edz que desde la \u00e9poca de la colonia ha estado en nuestro territorio y que a finales del siglo XVIII contaba con m\u00e1s de 800 chicher\u00edas en toda la capital. La fama de la chicha sigui\u00f3 en aumento y para el siglo XX el pa\u00eds ten\u00eda <strong>m\u00e1s reservas<\/strong> de este preciado l\u00edquido que del agua. Prioridades dir\u00edan algunos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las chicher\u00edas m\u00e1s famosas fue una con un nombre tan elegante que nadie pod\u00eda pronunciar bien, <strong><em>la Gait\u00e9 Gauloise<\/em><\/strong> que en espa\u00f1ol significa \u201cla Alegr\u00eda Gala\u201d pero, como en ese tiempo no exist\u00eda Google y los habitantes de la capital no ten\u00edan pensado aprender franc\u00e9s, decidieron colombianizar el nombre para que pudiera ser m\u00e1s f\u00e1cil decirlo al momento de citar a sus amistades para las charlas profundas que all\u00ed se hac\u00edan mientras se tomaba chicha que hac\u00eda que la vida fuese un poco m\u00e1s feliz, supongo yo. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed como, de una manera muy nuestra, se le empez\u00f3 a llamar a este lugar <strong>la Gata Golosa<\/strong>, nombre que evidentemente no tiene nada que ver, pero digamos que suena parecido&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Fulgencio Garc\u00eda pertenec\u00eda a un movimiento de m\u00fasicos y poetas que estaban adscritos a <strong>La Gruta Simb\u00f3lica<\/strong> que hab\u00eda surgido durante la guerra de los mil d\u00edas y que consist\u00eda en tertulias en las que se reun\u00edan toda clase de personajes para conversar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Garc\u00eda y sus amigos m\u00e1s cercanos, la llamada Gata Golosa era un lugar muy importante y depart\u00edan all\u00ed durante mucho tiempo por lo que, tras componer su pasillo m\u00e1s famoso en <strong>1912<\/strong>, que originalmente se llamaba <strong>\u201cSoacha\u201d<\/strong> decidi\u00f3 rebautizarlo en honor a este lugar que significaba tanto para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En este 2020 se celebran los 140 a\u00f1os del nacimiento de este particular hombre, con su particular nombre, que dej\u00f3 para siempre en <strong>La Gata Golosa<\/strong> la muestra de que el colombiano, <em>lo que no sabe, se lo inventa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"La gata golosa - Fulgencio Garc\u00eda (Pasillo)\" width=\"750\" height=\"563\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/cOMSNJB6c34?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fulgencio Garc\u00eda, compositor con un nombre en evidente v\u00eda de extenci\u00f3n, naci\u00f3 un 10 de mayo de 1880 en Purificaci\u00f3n, Tolima, y fue el creador de uno de los pasillos m\u00e1s famosos en nuestro pa\u00eds, La Gata Golosa, una pieza que m\u00e1s que m\u00fasica, nos habla de nuestra manera de ser como colombianos acompa\u00f1\u00e1ndonos por &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/2020\/08\/27\/la-gata-golosa-un-ejemplo-de-nuestra-colombianidad\/\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":44,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","item-wrap"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":59,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28\/revisions\/59"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.vanguardia.com\/al-compas-de-juan\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}