«

»

Nov 11

Recuerdos ignorantes

La primera novela de Milan Kundera que tengo el gusto de conocer es una revelación. Guardo la esperanza que el resto de obras que vaya agregando a mi vida sean de un tono similar a esta, La ignorancia.
Hb1rj
Personajes que han perdido el camino construyen esta trama lacónica, en la que la carencia de identidad parece sumida en lo más profundo de una tesis.
“Añorar e ignorar fundidas en plata y oro”. Qué sabemos de aquello que ha quedado atrás: muy poco; somos ignorantes de alguna realidad. La tímida intención de querer regresar a ese pasado se articula como causa justa. Poco deseo de enfrentar el presente reafirma lo dicho.
Es a eso a lo cual Kundera denomina ‘nostalgia’. Un dolor de las entrañas de la ignorancia que sacude el alma.
Este libro es quizá esa parte que no entendemos de lo que ya no está, de aquello que hemos dejado atrás.
Cuanto mayor es el tiempo que hemos dejado atrás, más irresistible es la voz que nos incita al regreso. Esta sentencia parece un lugar común, sin embargo es falsa. El ser humano envejece, el final se acerca, cada instante pasa a ser siempre más apreciado y ya no queda tiempo que perder con recuerdos. Hay que comprender la paradoja matemática de la nostalgia: ésta se manifiesta con más fuerza en la primera juventud, cuando el volumen de la vida pasada es todavía insignificante”.
Tomando como referencia el Mito de Ulises, Milan Kindera desarrolla la historia de Irena y Josef, dos despatriados víctimas del comunismo opresor, quienes encuentran en otro país, muy diferente al suyo, ese refugio que parece hacerse necesariamente vital. Por azares del destino y la literatura, estos dos personajes se dan cuenta de que hay conexiones, que hay un pasado que los une.
Qué tanto recuerda el uno del otro. Qué expectativas tiene cada mundo que se encierra en la cabeza de estos personajes. Cuál es el lazo que une dos almas, cuando los recuerdos que cada persona tiene son muy diferentes, distantes, en casos borrosos, quizá ni existen.
No siempre el regreso es la victoria. En algunos casos es un doloroso presente que castiga sin remordimientos y nos dice que no somos de ninguna maldita parte.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*