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Feb 16

BIRDMAN O LA INESPERADA VIRTUD DE LA INOCENCIA

Lo que vivirá el actor de películas de Hollywood Riggan Thomas la semana antes de presentar en Nueva York la obra teatral que se empeñó en producir, dirigir y protagonizar, será una verdadera pelea a muerte, una batalla profesional y personal donde se pondrá en juego hasta su propia cordura.

Riggan, interpretado por Micheal Keaton ( Beetlejuice 1988, Batman 1989, Batman Regresa 1992) tiene discusiones constantes con el personaje que interpretó durante varios años en la pantalla grande, con el cual tuvo su mayor punto de fama, Birdman.  Una desesperante voz interior que el director Alejandro González Iñárritu va haciendo sonar hasta volverla un ser independiente.

 

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Mentalmente el súper héroe quiere hacerle ver que ellos no encajan en la ´pretenciosa´ escuela de actuación de Broadway sino que pertenecen a Hollywood con su glamur light  y sus películas de acción. Esa diferencia de métodos entre la escuela newyorquina, la del Actor Studio, la de Stanislavsky, la que enseña a controlar las emociones para lograr inspiración artística  y la hollywoodense más tecnológica, espectacular y efectivista, atravesará toda la historia.

En pocas palabras la lucha está centrada entre tener fama y dinero o prestigio y trascendencia.  Como en Colombia que hay dos tendencias cinematográficas opuestas, una con cortometrajes y películas contemplativas que ganan premios en festivales pero no interesan a los espectadores y otra con comedias de fin de año que llenan salas así las críticas no las favorezcan. Riggan y la cinematografía de nuestro país están pendientes de encontrar el equilibrio entre las dos.

Lo admirable de Birdman es que con ironía y sarcasmo las cuestiona y toma de ellas lo mejor . Mientras menosprecia a las superproducciones de Hollywood ella misma se convierte en una de esas con los efectos especiales que respaldan los parlamentos, dignos de la espectacularidad de un blockbuster. Pero también se burla en nuestra cara de las que llaman cine arte o de autor cuando un Birdman inspirado mira a la cámara y rechaza esas películas “en las que hablan, hablan y hablan”, una completa burla pues si hay diálogos y voz off en un film es en este.

 

 

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Por supuesto que para el protagonista hay una necesidad de reconocimiento público y de aceptación personal, pues quiere probar que puede ser tan bueno como el actor de método que representa Edward Norton: visceral, vivencial, dispuesto a entregar una parte de sí sin importar los demás, sólo que a nuestro esquizofrénico personaje si le empezarán a interesar los seres cercanos, entre ellos su melacólica hija quien además es su asistente, su ex esposa y su actual novia.

Si usted ha vivido una experiencia de creación artística estoy seguro que verá a Birdman con angustia y comprensión, si no ha temido a la mirada pública o si no lo ha tocado la necesidad imperiosa de ser inmortal la puede valorar por otros factores pero no le pasará inadvertida.

Aunque la cuarta película del mexicano González Iñárritu (Amores Perros 2000, 21 gramos 2003 y Babel 2006) es una divertida y profunda reflexión cinematográfica sobre el ego y lo que hacemos para darle gusto a mi me recordó la ansiedad que genera algún proceso creativo, no tanto por la imaginación necesaria para materializarlo sino por los posteriores comentarios calificados o no que le hacen al producto, y muchas veces a la persona, sin tener mayor idea de lo que implica realizar alguna labor u obra con pretensión artística.

 

Keaton y Edward Norton en Birdman

Keaton y Edward Norton en Birdman

 

Y eso lo deja claro un agobiado Riggan cuando le dice a una crítica de arte del New York Times, empeñada en destruirlo, que ella no arriesga nada en lo que escribe, que puede destrozar o ensalzar el trabajo de alguien sin poner en juego mayor cosa mientras que él está arriesgando todo, su prestigio, su dinero, su profesión, su hija, la relación con su novia y el proyecto conjunto con su amigo productor, en fin, para él es la vida misma.

Los cuatro guionistas incluido el director ponen inmediatamente en boca de la estirada señora la otra versión: ella dice que sin conocerlo ya lo detesta porque representa a esas celebridades con ínfulas de artistas y que ella está ahí para hacerle ver eso a la gente además de destacar lo que verdaderamente es arte.

Una curiosidad, que en realidad es bastante intencional, es que el drama del actor Riggan Thomas se parece al que vivió Micheal Keaton después de protagonizar Batman de Tim Burton pues ambos vivieron un éxito mundial para luego caer en el ostracismo, una lanza que suelta el director a otros actores como Robert Downey Jr, referenciado en una escena por Iron man, que tocaron fondo al no saber manejar la fama y en el caso de Thomas, por no orientar su carrera más allá del avasallador personaje. Lo que me alegra mucho es que tanto el actor de la historia como el de la vida real volvieron a ser noticia por su voluntad y calidad.

 

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González Iñárritu y su director de fotografía diseñando el Gran Plano secuencia de Birdman

 

Quedar atrapado en la asociación que la gran masa de espectadores se hacen del actor y el roll interpretado indudablemente que afecta al hombre detrás de la máscara y a los que lo rodean afectivamente. “Tu confundías admiración con amor” le dice la ex esposa de Riggan cuando intentan recordar por qué discutían.

Birdman es mi apuesta para la entrega de los premios Oscar de este 2015 y no es sólo por la sensación claustrofóbica de recorrer la historia en una sola, larga y laberíntica toma diseñada por el director de fotografía Emanuel Lubezqui, que de por sí ya la hace especial, o por las descargas de batería que anuncian una nueva angustia del protagonista o por los efectos especiales que nos vuelve creíble la fantasía, es porque la lucha de Riggan es parecida en el fondo a la que vivimos permanente entre nuestro frágil ego que se infla con unos cuantos likes en las redes sociales y lo que podríamos hacer para trascender.

Un drama con humor negro lo suficientemente filosófico para ponernos a pensar sobre el riesgo de querer hacer algo importante en nuestras vidas y tan creativo en lo audiovisual que nos sorprende con cada paso que da el Hombre Pájaro antes de volar por última vez.

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