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Ago 25

¿Qué pasó ayer? el ´guayabo´ de los excesos

 

Un grupo de amigos se despiertan maltrechos después de una despedida de soltero en Las Vegas. Los excesos de la noche anterior no sólo les ha generado una resaca tremenda sino que también les hizo perder la memoria de lo sucedido. Lo grave no es que se hayan robado el tigre mascota de Mike Tyson y que el terrible ex campeón mundial de boxeo quisiera cobrárselas sino que no saben dónde carajos dejaron al novio.

 

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Esta es la sinopsis de la película Hangover o ¿Qué pasó ayer? Todd Phillips 2009, sorprendentemente popular entre los hombres por lo que es probable que muchos de ustedes la hayan disfrutado y que después de divertirse con la primera devoraran la segunda en el 2011, lo que haría que este Post saliera aparentemente, fuera de tiempo, pero las noticias de conductores borrachos causando accidentes en las calles colombianas, algunos con consecuencias fatales, me hace volver a la idea original de esta comedia: gente del común metida en grandes líos por causa de sus excesos.

 

Claro está que no tendría gracia repetir un discurso moralista pues creo que muchos de nosotros hemos sido irresponsables en algún momento de nuestras vidas, aunque por suerte no tuvimos que afrontar un drama como el que propició el joven Andrés Salamanca en julio del 2013 en Bogotá al estrellar su camioneta de alta gama contra un taxi, matando a las dos muchachas que iban de pasajeras y dejando mal herido al conductor.

 

Imagen del accidente de tránsito de un joven con grados de alcohol en Bogotá julio 2013

Imagen del accidente de tránsito de un joven con grados de alcohol en Bogotá julio 2013

 

Algunos aprendimos, hace años, con los errores o con las sanciones legales o de ver tantos casos dramáticos en las noticias y jamás volvimos a manejar con tragos.

 

Lo que me pregunto es ¿por qué se repiten estos casos? no son suficientemente impactantes las historias que vemos a diario o es que las leyes son laxas o es que esta es una sociedad que todavía tiene una cultura del borracho cansón, busca pleitos y escandaloso o es que falta una sincera educación formal desde los colegios para consumir bebidas alcohólicas.

 

En la película los amigos no supieron que consumían un alucinógeno fuerte con los tragos lo que los llevó a  perder la conciencia. De ahí se desarrollan escenas risibles como la inolvidable donde Stu se da cuenta que le falta un diente frontal y no sabe cómo le sucedió.

 

Ed Helms como Stu Price en Hangover

Ed Helms como Stu Price en Hangover

 

 

Lo del engaño les resta un poco de responsabilidad sobre los desmanes que cometieron y hasta nos solidarizamos con la angustia que les lleva el armar el rompecabezas mientras buscan a su amigo perdido. La película de bajo presupuesto fue un éxito comercial y de crítica por lo que sus productores decidieron hacer una segunda parte.

 

Ahí es cuando empiezo a sentir que lo de los borrachos al volante se asemeja a lo que veo en la pantalla grande pues en Hangover II se repite la historia en una locación diferente, Bangkok.

 

Como si no hubieran aprendido la lección, Stu interpretado por Ed Helms, Phil por Bradley Cooper y  Allan por Zack Galifianakis, vuelven a consumir por error alucinógenos en la noche previa a la boda de Stu, vuelven a extraviar a un ser cercano, vuelven a meterse en líos con gansters, vuelven a quebrar las leyes, a angustiar a las mujeres, a poner en riesgo sus vidas y las de los demás.

 

Los espectadores sentimos que estábamos viendo los mismos giros dramáticos, las mismas situaciones y los mismos enredos de la primera de tal manera que dejó de sorprendernos y los personajes pasaron, de generar una solidaridad o en casos extremos una identificación a convertirse en caricaturas lastimeras.

 

Algo así siento al ver por TV la repetición de enajenados de diferentes estratos, económicos, sociales y culturales, al volante en nuestro país. Sólo basta recordar ese senador del partido de la U exigiéndole al agente de tránsito, que lo respete por haberle pedido que se hiciera una prueba de alcoholemia, mientras es él quien lo amenaza con dejarlo sin trabajo.   Ese senador Merlano que se hizo famoso por la frase “¿ud no sabe quién soy yo? seguro tuvo un guayabo detestable al día siguiente cuando el video salió en los noticieros.

 

El entonces Senador de la República de Colombia Eduardo Merlano, explicando que a el no le pueden hacer pruebas de alcoholemia

El entonces Senador de la República de Colombia Eduardo Merlano, explicando que a el no le pueden hacer pruebas de alcoholemia. http://www.youtube.com/watch?v=AxqOMxCNm7Y

 

 

Naturalmente conducir embriagado es reprochable, no hace falta repetirlo o de pronto si, aunque lo que se debería saber desde la educación formal es a evitar los excesos de cualquier sustancia. Incluso lo que se llama amor si se aplica en dosis excesivas puede ser perjudicial para la salud o como lo que le sucedió al senador en mención que excedido en su vanidad de poder se ganó el repudio de gran cantidad de colombianos incluyendo, eso aspiro, los cincuenta mil que decía votaron por él.

Me resisto a creer que esa costumbre de tomar hasta no saber ¿qué pasó la noche anterior? se traslade a las nuevas generaciones que comienzan a salir a divertirse. Levantarse con una resaca (Hangover en inglés) no puede ser motivo de orgullo, perder la conciencia no debe ser el objetivo final. No hay como degustar con tranquilidad una bebida fermentada de calidad y valorar sus características mientras compartimos alegremente con amigos, lo dice un catador amateur de vinos y Cognac.

Los productores The Hangover o ¿Qué pasó ayer? sacaron en el 2013 una tercera parte que no pienso ver, en su lugar voy a repetirme la trilogía de Christopher Nollan, Inception (2010), Insomnia (2002) y Memento (2000), que nos pasean por los vericuetos de la mente, las jugarretas que nos puede hacer la falta de memoria y las consecuencias de no aprender de los errores.

 

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Comentarios

comentarios

3 comentarios

  1. Carlos eduardo
    Excelente
  2. Juan
    Las despedidas de soltero son la celebración que la mayoría consideramos la ocasión en la que se nos permite ser todo lo irresponsable que queramos. Por supuesto, lo que se muestra en esta película esta completamente exagerado y por lo general no se llega a estos excesos, lo que me parece bien , pero un poco de fiesta incontrolada tampoco hace daño a nadie.
  3. norman
    Qué pasó ayer parte II es una de mis películas favoritas, me hace reír bastante.

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